La noción de los evolucionistas que el hombre evolucionó a partir de criaturas simiescas se basa en ciertas similitudes anatómicas entre los simios y el hombre.
El objeto de este título apunto a cómo nosotros, los humanos, podemos entender nuestros orígenes y como la ciencia, arte, e imaginación nos pueden ayudar.
La batalla entre la Biblia y la evolución de moléculas-a-hombre no es uno que sea entre la religión y la ciencia. Más bien, se trata de un conflicto entre cosmovisiones.
Si crees en la evolución, podrás caer en la trampa del enemigo y aceptar la idea de que hay vida, incluso vida inteligente que evolucionó muchas veces en otros mundos.
Una supuesta evolución en lagartijas en una isla resultó ser nuevamente la selección natural, pero ¿dónde está la evolución darwiniana? ¡No se encuentra aquí!
No eran especies únicas en el sentido de ser algo así como “inferiores a los humanos modernos” , pero, igual que nosotros, todos ellos vivieron en rebeldía contra Dios y necesitados de Su gracia.
La explosión cámbrica en el registro fósil ha sido, y sigue siendo, un problema para los evolucionistas. No hallan la sucesión de vida que anhelan descubrir.
¿Aún no crees que hay dos clases de ciencia? Únase con nosotros para este experimento y verás como la ciencia observacional es distinta a la ciencia histórica.
La semana pasada, los titulares anunciaron otros posibles eslabones perdidos para corroborar con su cuento evolutivo sobre los orígenes en una cueva en África.
Ofrecemos un buen ejemplo de la grande diferencia entre la ciencia observacional y la ciencia histórica con un artículo de una revista científica renombrada.
Algunos cristianos están considerando la teoría del Big Bang como una interpretación de Génesis 1. Veremos que ni la Biblia ni la ciencia se prestan para eso.
Muchas de los inventos más creativos proceden de una función en la creación. Este artículo destaca uno de los inventos que fue inspirado por el ojo humano.
El “cambio climático” o “calentamiento global” es un tema de bastante controversia fuera y dentro de la iglesia en nuestros días. ¿Cómo habremos de responder?