¿Qué sucedió a los animales después del arca de Noé?

Retrocediendo en el tiempo

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En nuestros artículos anteriores, observamos que Noé sólo tomó unos miles de animales a bordo del arca. Ellos sobrevivieron a la inundación a lo largo del año y bajaron del barco hace aproximadamente 4,500 años.

Y, entonces, ¿a dónde se fueron? ¿Cuál fue su destino?

Como descubrimos en publicaciones previas, las especies que Noé trajo a bordo del arca son aproximadas por un rango de clasificación de familias y orden. En otras palabras, Noé habría traído especímenes representativos de la familia de los felinos, no dos tigres, dos leones y dos ocelotes o tigrillos.

La teoría de la extinción de los mamíferos

Al calcular el número total de las especies que entraron al arca, incluimos las familias que se encuentran en el registro fósil al igual que las familias que todavía existen hoy. Dentro de las familias mamíferas encontramos que las familias vivas de hoy representan aproximadamente solo un 30% de las familias mamíferas que hayan existido.1 Eso significa que aproximadamente un 70% de las familias mamíferas hoy en día están extintas.

En otras palabras, el 70% de las especies mamíferas que Noé trabajo a bordo del arca murieron. Esto no es una muerte de extinción causada por el diluvio. Sino que es una extinción causada después del diluvio.

Este hecho puede ser considerado contra intuitivo. Si el propósito del arca era la sobrevivencia, ¿por qué entonces dejar morir dos terceras partes de estas especies después que se haya completado la travesía? A un escéptico, este hecho le puede aparentar como una falla de parte de Dios.

La teología de la extinción mamífera

Sin embargo, siguiendo esta lógica hacia una conclusión, el escéptico necesitaría concluir que no sólo el arca, sino también el diluvio fue una falla. Después de todo, la salvación vía el arca no fue el único propósito que alcanzó Dios en la narrativa del diluvio; fue igualmente determinado para juzgar la humanidad pecaminosa, quien rechazó arrepentirse y ejercitar la fe.

Todavía unas pocas generaciones posteriores al diluvio, los descendientes fieles y justos de Noé, volvieron otra vez a la intolerable maldad. La humanidad se rebeló intentando construir una torre hacia los cielos (Génesis 11:1-9). En respuesta a lo anterior, Dios juzgó nuevamente a la humanidad y no enviando una inundación global (ya que Él prometió nunca hacerlo otra vez) sino confundiendo los lenguajes de la humanidad.

LA VELOCIDAD CON LA QUE LA HUMANIDAD VOLVIÓ LA ESPALDA A SU CREADOR REVELA EN COLORES VIVOS LA FUNDAMENTAL DEPRAVACIÓN DEL CORAZÓN HUMANO Y, POR LO TANTO, LA NECESIDAD DE UN SALVADOR.

Desde que la humanidad recayó tan rápidamente en el pecado otra vez, ¿falló Dios en juzgar el pecado adecuadamente en el diluvio? ¿Fue Su juicio inicial inadecuado o pobremente diseñado? NO. El incidente de la Torre de Babel no fue una compensación – o corrección- de fallas previas. Más bien, en el diluvio, toda la raza humana rebelde murió. En otras palabras, el diluvio fue un evento exitoso.

¿Qué propósito sirvió el retorno severo a la depravación post diluviano? Si nada más, la velocidad con la que la humanidad volvió la espalda a su creador revela en colores vivos la fundamental depravación del corazón humano y, por lo tanto, la necesidad de un Salvador.

Además, parece que Dios intentó darle a la humanidad un recordatorio inolvidable de este hecho en la larga historia que siguió a Babel. Dios no envió al Salvador inmediatamente después del incidente de la Torre de Babel. En cambio, Él esperó aproximadamente 2,000 años antes de enviar a Su Hijo. En otras palabras, Dios ha dado a la humanidad dos formas para descubrir su pecaminosidad. Primero, diciéndole explícitamente al hombre en las Escrituras de su estado caído (Romanos 3:23), la humanidad aprende de su precaria condición eterna y eminente perdición. Segundo, dejando desconcertada a la humanidad por miles de años. Dios mostró a la humanidad, cuán malvado era realmente el corazón de ellos.

Por eso, el tiempo de los eventos post diluvianos en el reino de los humanos cumplió un propósito del evangelio: revelar la profunda incapacidad del hombre para salvarse por sí mismo y su desesperada necesidad de un Salvador, el cual fue presagiado, con la expiación salvífica y condescendencia de Cristo: difícilmente una falla de Dios. De hecho, el escéptico debería estar sumamente agradecido por este recordatorio de la misericordia de Dios en la cruz, antes de encontrarse molesto de que de algún modo Dios había fallado en alcanzar Sus propósitos.

¿Podría una explicación similar (la depravación del hombre) también ser cierta en las extinciones del reino animal? Al terminar el diluvio, Dios decretó: “Todo lo que se mueve y vive, os será para vuestro mantenimiento” (Génesis 9:3). En luz de Génesis 1:30, esta directiva divina aparece haber sido un significante cambio en las prácticas para los humanos. Específicamente muestra que los humanos fueron estrictamente vegetarianos antes del diluvio (Génesis 1:29–30) y entonces posterior al diluvio se cambió a una dieta carnívora.

LA CARNIVORÍA HUMANA HARÍA NECESARIA LA MUERTE DE LOS ANIMALES.

Obviamente la carnivoría humana haría necesaria la muerte de los animales. En la actualidad, los humanos obviamente toman ventaja del permiso de Génesis 9 para comer carne, pero algunos lo hacen hasta excesos pecaminosos. Por ejemplo, una de las mayores causas de extinción de especies animales en la actualidad es la actividad humana. De esta forma, el exceso, aunque haya sido pecaminosamente motivado, la cacería post diluviana pudo haber jugado una parte en el 70% de la extinción de las especies mamíferas.2 Si es así, este hecho no expondría falla de parte de Dios; en cambio, resaltaría la depravación del hombre y la necesidad de un Salvador.

Objeciones teológicas aparte, desde una perspectiva científica, la extinción de los mamíferos no fue exhaustiva en su alcance. Mientras el 70% murió, aproximadamente el 30% de los mamíferos sobrevivió. En consecuencia, una vez que los escépticos descubren la superficialidad de sus objeciones teológicas sobre la extinción de los mamíferos, ellos enfrentan otro reto para su punto de vista. Los pasajeros a bordo del arca no inventaron historias bonitas para redondear una dramática, pero mítica, historia. En cambio, ellos fueron criaturas reales, que abordaron el arca, sobrevivieron el diluvio, dejaron el arca, evitaron la extinción y dejaron un eco de su existencia que resuena hasta estos días.

Referencias y Notas

  1. Nathaniel T. Jeanson and Jason Lisle, “On the Origin of Eukaryotic Species’ Genotypic and Phenotypic Diversity: Genetic Clocks, Population Growth Curves, and Comparative Nuclear Genome Analyses Suggest Created Heterozygosity in Combination with Natural Processes as a Major Mechanism,” Answers Research Journal 9 (2016): 81–122, https://answersingenesis.org/natural-selection/speciation/on-the-origin-of-eukaryotic-species-genotypic-and-phenotypic-diversity/.
  2. Otros procesos seguramente tomaron parte también. Por ejemplo, los creacionistas postulan que la Era de Hielo algunos siglos después del diluvio, pudo haber cambiado dramáticamente el clima e influenciado la sobrevivencia y la extinción de varias especies.

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