Grandes problemas con la Gran Explosión: La teoría del Big Bang

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Big Problems With the Big Bang (Spanish)
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El “big bang” o la gran explosión es un cuento acerca de cómo el universo llegó a existir. La teoría propone que hace miles de millones de años, el universo comenzó en un pequeño punto infinitamente caliente y denso llamado la singularidad. Esta singularidad supuestamente contenía no solamente la masa y energía que se convertiría en todo aquello que vemos hoy, sino también en el mismo “espacio.” Según el relato, la singularidad rápidamente se expandió, extendiendo la energía y el espacio.

Ellos suponen que a través de vastos periodos de tiempo, la energía del big bang se enfrió a medida que el universo se expandió. Algunas partes se convirtieron en materia—gases de hidrógeno y de helio. Estos gases colapsaron, formando las estrellas y las galaxias de estrellas. Algunas de estas estrellas crearon los elementos más pesados dentro de su núcleo y luego explotaron, distribuyendo estos elementos por el espacio. Algunos de los elementos más pesados supuestamente comenzaron a pegarse, formando la tierra y otros planetas.

Este cuento de los orígenes es totalmente ficticio. Sin embargo lamentablemente, muchas personas afirman creer en el modelo big bang. Es particularmente preocupante que muchos cristianos profesantes han sido engañados por el big bang, quizás sin darse cuenta de sus bases ateas. Ellos han escogido reinterpretar la clara enseñanza de la Escritura en un intento de que esta encaje con las creencias seculares acerca de los orígenes.

Ceder a lo Secular

Antes de discutir los problemas científicos acerca del big bang, se debe notar que es contrario a la Biblia. Básicamente, el big bang es una historia secular acerca de los orígenes. Cuando se propuso por primera vez, fue un intento de explicar cómo el universo pudo haber sido creado sin Dios. Realmente, se trata de una alternative a la Biblia; por lo que no tiene sentido el hecho de intentar “añadirlo” a la Biblia. Examinaremos algunas de las profundas diferencias acerca de los orígenes entre la Biblia y la visión secular del big bang.

La Biblia enseña que Dios creó el universo en seis días (Génesis 1; Éxodo 20:11). Está claro por el contexto en Génesis que estos fueron días en el sentido ordinario (es decir, días de 24 horas) ya que están separados por la tarde y la mañana y que se presentan en una lista ordenada (segundo día, tercer día, etc.). Por lo contrario, el big bang enseña que el universo ha evolucionado durante miles de millones de años.

Cosmovisión Secular

Cosmovisión Secular

Cosmovisión Biblica

Cosmovisión Biblica

La Biblia dice que la Tierra fue creada antes que las estrellas y que los árboles fueron creados antes que el sol.1 Sin embargo, la visión del big bang enseña exactamente lo contrario. La Biblia nos dice que la tierra fue creada como un paraíso; el modelo secular enseña que fue creada como una masa fundida. El big bang y la Biblia ciertamente no están de acuerdo acerca del pasado.

El Futuro del Universo

Muchas personas no se dan cuenta de que el big bang es un cuento, no solamente acerca del pasado, sino también acerca del futuro. La versión más reconocida del big bang enseña que el universo se ampliará por siempre y que eventualmente, se quedará sin energía utilizable. Según el cuento, se mantendrá así, en un estado que los astrónomos llaman “la muerte térmica.”2 Pero la Biblia enseña que el mundo será juzgado y rehecho. El paraíso será restaurado. El big bang niega esta enseñanza bíblica fundamental.

Problemas Científicos con el big bang

Además, el big bag tiene un número de problemas científicos. Los defensores del big bang se ven obligados a aceptar con “fe ciega” una cantidad de conceptos que son completamente inconsistentes con la verdadera ciencia observacional. Vamos a explorar algunas de estas inconsistencias entre el cuento del big bang y el universo real.

Monopolos ausentes

La mayoría de la gente conoce algo acerca de los imanes—como los que se hallan en una brújula o los que se pegan en el refrigerador. A menudo decimos que los imanes tienen dos “polos”—un polo norte y un polo sur. Los polos semejantes se repelen, mientras los polos opuestos se atraen. Un “monopolo” es una masiva partícula hipotética que es semejante a un imán pero con sólo un polo. Así que un monopolo tendría un polo norte o un polo sur, pero no ambos.

Los físicos que se dedican a estudiar partículas afirman que muchos polos magnéticos se deberían haber creado dentro de las condiciones de alta temperatura en el big bang. Ya que los monopolos son estables, deberían haber durado hasta el día de hoy. Sin embargo, a pesar de considerables esfuerzos de

búsqueda, no han encontrado monopolos. ¿Dónde están los monopolos? El hecho de que no se encuentra ningún monopolo sugiere que el universo nunca fue tan caliente. Esto indica que nunca hubo un big bang, pero es perfectamente consistente con el relato bíblico acerca de la creación, ya que el universo no comenzó infinitamente caliente.

El problema de la planitud

Otro desafío serio para el modelo big bang es llamado el “problema de la planitud” (flatness problem en inglés). La tasa de expansión del universo parece estar precisamente equilibrada con la fuerza de la gravedad; esta condición es llamada “plana.” Si el universo fuera el subproducto accidental del big bang, es difícil imaginar cómo tan fantástica coincidencia podría ocurrir. La cosmología del big bang no puede explicar la razón por qué la densidad de la materia en el universo no es mayor, causando un colapso sobre sí mismo (universo cerrado), o de menor densidad, causando una separación explosiva (universo abierto).

El problema es aún más severo cuando se extrapola, o especula, el pasado. Debido a que cualquier desviación de la perfecta planitud suele incrementarse a medida del paso de tiempo, lógicamente resulta que el universo tendría que ser aún más precisamente equilibrado en el pasado de lo que actualmente es hoy. Por lo tanto, en el momento del big bang, el universo habría sido virtualmente plano con una precisión extremadamente alta. Esto debe haber sido el caso (asumiendo el big bang), a pesar del hecho de que las leyes de la física permiten una infinita gama de valores. Esta es una coincidencia que extiende la credulidad al punto de ruptura. Por supuesto, dentro del modelo de la creación, se espera el “equilibrio” puesto que el Señor precisamente ha afinado el universo para sustentar la vida.

Big Bang

Inflando las complejidades

Muchos astrónomos seculares han formado una idea llamada “inflación” en un intento de tratar con los problemas de la planitud y el monopolo (así como otros problemas no tratados en detalle aquí, como el problema del horizonte). La inflación propone que el universo temporalmente pasó por un periodo de expansión acelerada. Asombrosamente, no existe ninguna verdadera evidencia de apoyo para la inflación; parece ser nada más que una conjetura sin fundamento—al igual que el mismo big bang. Por otra parte, la idea de la inflación tiene sus propias dificultades, por ejemplo, cómo empezaría y cómo se detendría suavemente. Además, otros problemas con el big bang no han sido resueltos, aunque la inflación fuera verdad. Estos examinaremos a continuación.

¿Dónde está la antimateria?

Vamos a considerar el “problema del número bariónico.” Hay que recordar que el big bang supone que la materia (los gases hidrógeno y helio) fueron creados de la energía a medida que el

universo se expandió. Sin embargo, la física experimental nos dice que siempre que se crea materia de energía, tal reacción también produce antimateria. La antimateria tiene propiedades similares a las de la materia, excepto las cargas eléctricas se invierten. (Así pues, en tanto que un protón tiene una carga positiva, un antiprotón tiene una carga negativa.) Cualquier reacción donde la energía se transforma en materia produce exactamente la misma cantidad de antimateria; no hay excepciones conocidas.

El big bang (el cual no tiene materia con que comenzar—solamente energía) debería haber producido cantidades exactamente iguales de materia y antimateria, y eso debería reflejarse en lo que vemos hoy en día. Pero no es así. El universo visible está casi completamente compuesto de materia—con sólo pequeñas cantidades de antimateria en cualquier lugar.

Este problema devastador para el big bang es realmente consistente con la creación bíblica; es una característica de diseño. Dios creó el universo esencialmente solo de materia—y eso es algo bueno. Cuando la materia y la antimateria se unen, se destruyen violentamente entre sí. Si el universo tuviera iguales cantidades de materia y antimateria (tal como requiere el big bang), la vida en sí no sería posible.

Las estrellas inexistentes de la Población III

El modelo big bang por sí mismo sólo puede explicar la existencia de los tres elementos más ligeros (hidrógeno, helio, y trazas, o pequeñas cantidades de litio). Esto deja aproximadamente el 90 de los otros elementos presentes en la naturaleza con necesidad de ser explicados. Puesto que las condiciones en el Big Bang no son las adecuadas para formar estos elementos más pesados (como los defensores del bing bang fácilmente admiten), los astrónomos seculares creen que las estrellas han producido los elementos restantes a través dela fusión nuclear, en su núcleo. Se piensa que esto se produce cuando explota una estrella masiva en las etapas finales (una supernova). La explosión luego distribuye los elementos más pesados en el espacio. Por lo tanto, las estrellas de segunda y tercera generación están “contaminadas” con pequeñas cantidades de estos elementos más pesados.

Si este cuento fuera verdadero, entonces las primeras estrellas sólo habrían sido compuestas de los tres elementos más livianos (ya que habrían sido los únicos elementos que inicialmente existieron). Algu

nas de estas estrellas3 aún deberían existir hoy ya que su duración de vida está calculada para exceder (el big ban) la edad del universo. Tales estrellas serían llamadas estrellas de la “Población III.”4 Sorprendentemente, (para los que creen en el big bang), no se ha encontrado las estrellas de Población III en ningún lado. Todas las estrellas conocidas contienen por lo menos restos de los elementos pesados. Es asombroso pensar que nuestra galaxia en sí misma estima tener más de 100 mil millones de estrellas. Sin embargo, no se ha descubierto ninguna estrella que esté compuesta de solo los tres elementes más livianos.

El colapso del big bang

Con todos los problemas mencionados, así como muchos otros que son demasiados numerosos para incluir, no es de extrañar que unos cuantos astrónomos seculares estén abandonando el big bang. Aunque sigue siendo el modelo dominante en la actualidad, un número creciente de físicos y astrónomos se están dando cuenta de que el big bang simplemente no es una buena explicación de cómo comenzó el universo. En la edición del 22 de mayo, 2004 de New Scientist (Noticias Científicas) apareció una carta abierta dirigida a la comunidad científica escrita principalmente por científicos seculars5 que desafían el big bang. Estos científicos señalaron que las abundantes suposiciones arbitrarias y la falta de predicciones exitosas cuestionan la legitimidad del modelo. Entre otras cosas, ellos afirman que:

Hoy el big bang depende en un número creciente de entidades hipotéticas, en cosas que nunca hemos observado—la inflación, la materia oscura y la energía oscura son los ejemplos más destacados. Sin ellos, habría una contradicción fatal entre las observaciones realizados por los astrónomos y las predicciones de la teoría big bang. En ningún otro campo de la física se aceptaría la continua recurrencia a nuevos objetos hipotéticos como una manera de cerrar la brecha entre la teoría y la observación. Por lo menos, plantearía serias dudas acerca de la validez de la teoría subyacente.6

Desde entonces, esta declaración ha sido firmada por cientos de otros científicos y profesores de varias instituciones. El big bang parece estar perdiendo considerable popularidad. Los científicos seculares cada vez más, están rechazando el big bang a favor de otros modelos. Si el big bang queda abandonado, ¿qué sucederá con los cristianos que comprometieron sus convicciones bíblicas y declararon que la

Biblia es compatible con el big bang? ¿Qué dirían? ¿Afirmarían que en realidad, la Biblia no enseña el big bang, sino que enseña el modelo secular más reciente? Los modelos seculares vienen y se van, pero la Palabra de Dios no necesita ser cambiada porque Dios la hizo exactamente correcta la primera vez.

Los muchos problemas científicos del big bang son sintomáticos de la subyacente cosmovisión incorrecta. El big bang erróneamente asume que el universo no fue creado sobrenaturalmente, sino por procesos naturales a través de miles de millones de años. No obstante, la realidad no se alinea con esta noción. La creación bíblica propone una explicación de la evidencia en una manera más franca y sin las especulaciones ubicuas que son prevalecientes en los modelos seculares. Pero en última instancia, la mejor razón para rechazar el big bang es que va en contra de lo que nos ha enseñado el mismo Creador del universo: “En el principio creó Dios los cielos y la tierra” (Génesis 1:1).

Aquí están las Buenas Nuevas

Una parte de la historia real de la Biblia es la mala noticia acerca de la rebelión del primer hombre, Adán, en contra del mandato de Dios el cual trajo la muerte, el sufrimiento y la separación de Dios a este mundo.

Vemos los resultados a nuestro alrededor. Todos los descendientes de Adán son pecamino sos desde la concepción (Salmo 51:5) y ellos mismos entraron en esta rebelión (pecado). Por lo tanto, ellos no pueden vivir en la presencia de un Dios santo, sino están condenados a la separación de Dios. La Biblia afirma que “todos pecaron y están destituidos de la gloria de Dios” (Romanos 3:23) y que todos están sujetos a la “eterna perdición, excluidos de la presencia del Señor y de la gloria de Su poder” (2 Tesalonicenses 1:9).

Pero las buenas nuevas son que Dios ha hecho algo al respecto. “De tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree no se pierda, sino que tenga vida eterna” (Juan 3:16).

Jesucristo, el Creador, aunque totalmente sin pecado, sufrió la pena del pecado en lugar de la humanidad, la cual es la muerte y la separación de Dios. Lo hizo para satisfacer las justas demandas de la santidad y la justicia de Dios, Su Padre. Jesús fue el sacrificio perfecto; murió en una cruz, pero al tercer día, resucitó, derrotando la muerte, para que todos los que verdaderamente creen en Él y se arrepientan de sus pecados (en lugar de sus propios méritos) pueden regresar a Dios y vivir por la eternidad con su Creador.

Por lo tanto: “El que en él cree no es condenado; pero el que no cree ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios” (Juan 3:18).

¡Qué maravilloso Salvador!—Y ¡qué maravillosa salvación en Cristo nuestro Creador!

Favor de ver la contraportada para la información de contacto, o comuníquese con una iglesia cercana que cree en la Biblia, donde el pastor acepte la exactitud y la autoridad de la Biblia desde el primer versículo en Génesis (incluyendo el relato de Génesis de una creación reciente y el Diluvio global/universal de Noé).

Referencias y Notas

  1. El sol y las estrellas fueron creados en el Día 4 (Génesis 1:14–19). La tierra fue creado en el Día 1 (Génesis 1:1–5). Los árboles fueron creados en el Día 3 (Génesis 1:11–13).
  2. A pesar del nombre “muerte térmica,” actualmente el universo sería extremadamente frío.
  3. Pequeñas (secuencia roja principal) estrellas no agotan su combustible rápidamente. Teóricamente, estas estrellas tienen el combustible suficiente para durar significativamente más tiempo que la edad estimada del universo (el universo del big bang).
  4. Si alguna estrella tiene pocas cantidades de elementos pesados, es llamado una estrella de la “Población II.” Las estrellas de la Pob. II mayormente existen en el núcleo central de las galaxias espirales, en los cúmulos globulares de estrellas, y en las galaxias elípticas. Si alguna estrella tiene relativamente grandes cantidades de elementos pesados (como el sol) es llamada “Población I.” Estas estrellas principalmente existen en los brazos de las galaxias espirales. La (hipotética) estrella Pob. III no hubiese tenido ningún elemento pesado.
  5. Las alternativas del big bang que estos científicos habían sugerido son igualmente no bíblicas. Estos incluyen la teoría del estado estacionario y la cosmología de plasma.
  6. E. Lerner et al., “An open letter to the scientific community” [Una carta abierta a la comunidad científica], New Scientist [Noticias Científicas], 22 de mayo, 2004, p. 20. Disponible en la red a www.cosmologystatement.org.

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