Soy un Cristiano Anticuado

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Nota del Editor: Este artículo ha sido traducido y utilizado con el permiso del autor, Tim Challies.

Consigo los libros. Leo los artículos. Veo las noticias. El cristianismo parece dispuesto a modernizarse. Y me doy cuenta nuevamente: Yo soy un cristiano anticuado.

Yo creo en la Biblia. Creo que ella es clara, completa, suficiente, verdadadera y sin error. La Biblia es la revelación de Dios a la humanidad y requiere toda mi atención y obediencia total. No espero que Dios me hable aparte de ella. Yo leo, Él habla y yo obedezco. Por lo menos intento obedecer.

Yo creo en el Dios de la Biblia. Yo creo que Dios es uno, pero tres personas. Yo creo en un Dios que es amoroso, santo, justo, bondadoso y bueno. Yo creo en un Dios que ha predestinado todo lo que ha pasado o va a suceder.

Yo creo que Dios hizo el mundo y todo lo que hay en él de la nada y en seis días. No seis años o seis fases o seis millones de años, sino en seis días. 144 horas. Es lo que Él dijo, por tanto eso es lo que hizo. Y era bueno en gran manera.

Yo creo en el pecado. Yo creo que Eva dialogó con una serpiente hablante y que su acción de rebelión y el pecado de su marido fue el mero acto de tomar un bocado de un fruto significativo. Esto no es metáfora o fábula, sino precisamente lo que sucedió. A causa de ese pecado, creo que usted y yo somos ambos objetos de la ira de Dios. Cuando Adán cayó, nosotros caímos. Y no era bueno.

Yo creo que en mi estado natural soy pecador. Me deleito en el mal. Odio lo bueno. Soy a fondo totalmente depravado. El pecado penetra cada área de mi vida y me gira contra mi Creador.

Yo creo en la justicia y en el juicio en el sentido de que el santo y justo Dios exige satisfacción para cualquier y todos los pecados. Yo creo en el infierno - un infierno literal y tormentoso, un lugar de justicia donde el pecador se enfrenta a la terrible ira de Dios por toda la eternidad.

Yo creo en Jesús. Nacido de una virgen, el perfecto, santo Hijo de Dios, que vivió una vida perfecta y sin mancha. Él murió literalmente, fue enterrado literalmente, y resucitó literalmente.

Yo creo en la expiación vicaria. Jesús murió en la cruz en lugar de su pueblo. Se enfrentó a la ira de Dios en lugar de su pueblo. A través de este acto, mi pecado fue imputado a Él y Su justicia fue imputada a mí. Este fue el mayor acto de gracia y bondad que jamás haya conocido el mundo y jamás conocerá.

Yo creo en el evangelio, el mensaje de las buenas nuevas de la vida perfecta, la muerte expiatoria y la resurrección gloriosa de Jesús. El evangelio me asegura que la salvación es por gracia solamente, por la fe solamente, en Cristo solamente. Dios ofrece libremente este evangelio a todos los que en Él creen y obedecen.

Yo creo que no hay salvación fuera de Jesús. Dios no va a dispensar de la obligación de la justicia en el juicio final. Ni por uno, ni por todos. Ni aún por aquellos que nunca han oído hablar de Él. La exigencia de la justicia tiene que ser satisfecha.

Yo creo que el propósito principal del hombre es glorificar a Dios y disfrutar de Él para siempre. Mi propósito es tan simple y tan alegre como vivir para traer honor y gloria a Dios.

Yo creo en la morada del Espíritu Santo que da el deseo y la capacidad al creyente de poner a muerte las obras pecaminosas y vivir piadosamente.

Yo creo en la iglesia: el evangelio hecho visible en la comunidad de los elegidos. La iglesia es el número total del pueblo de Dios donde vivan y cuando vivan. Es el honor y la responsabilidad de la iglesia llevar las buenas nuevas del evangelio a todo el mundo.

Yo creo en familias que honran a Dios. Yo creo en la familia fundada en el matrimonio de un solo hombre a una sola mujer; una institución creada por Dios y para Dios. El marido debe liderar su mujer con alegría y sacrificio mientras que su esposa con alegría y disposición se someta al liderazgo de su marido. Juntos a través de esta complementación ofrezcan un retrato del amor de Dios para su pueblo.

Yo creo en la perseverancia; que Dios, por su gracia, nunca va a dejar de lado a los que ha salvado.

Yo creo en el cielo - un cielo literal, hermoso, físico y que es mucho mejor de lo que podamos imaginar. El cielo es la comunidad de los redimidos juntos con Dios y es un lugar donde no hay ningún dolor, ninguna pena. Añoro este lugar. Espero verlo pronto.

Yo creo en la glorificación. En un futuro cercano Dios volverá y traerá con Él un cielo nuevo y una tierra nueva. Aquellos que son salvos vivirán juntos para siempre con cuerpo nuevo y espíritu perfecto en presencia de Dios. Mi corazón se duele por ese día, ya que en ese día creeré perfecta y totalmente. Y usted también.

Las perspectivas expresadas en este artículo por Tim Challies no necesariamente representan las de Respuestas en Génesis.

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