Gigantes en la Biblia

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Introducción

La Biblia describe a muchos individuos como gigantes, y también menciona varios grupos de personas gigantes. Los intérpretes han especulado sobre el tamaño de estas personas con conjeturas que van desde 2 m (6 ft) a más de 9 m (30 ft) de altura. Además, se ha proliferado una gran cantidad de información errónea sobre los gigantes bíblicos en Internet junto con algunas imágenes falsas de supuestos gigantes. Entonces, ¿existieron realmente estos gigantes? Si es así, ¿qué tan altos eran?

Este artículo repasa todos los individuos y grupos de personas descritos como gigantes en las Escrituras. Después examina algunos registros antiguos y datos arqueológicos que corroboran una cierta cantidad de los datos bíblicos. El artículo concluye con un estudio del posible tamaño de estas personas alcanzaban basado en lo que actualmente entendemos sobre genética y biología.

Gigantes del Antiguo Testamento

Una de las primeras menciones de gigantes en las Escrituras se encuentra en Génesis 14.

En el decimocuarto año, Quedorlaomer y los reyes que estaban con él vinieron y atacaron a los refaítas en Astarot Karnaim, a los zuzitas en Ham, a los emitas en Save-quiriataim, y a los horeos en el monte de Seir . . . Luego volvieron y vinieron a En-mispat (es decir, Cades), y atacaron todo el país de los amalecitas, y también al . . .  amorreo quien habitaba en Hazezontamar ( Génesis 14:5-7, énfasis añadido)

Génesis 14 no revela que los refaítas, zuzitas, emitas o amorreos eran gigantes, pero esta información se puede encontrar en otras partes.

Los amorreos

Los amorreos son mencionados más de 80 veces en las Escrituras, y al principio, algunos se aliaron con Abraham (Génesis 14:13). Estos fueron descendientes de Canaán, nieto de Noé (Génesis 10:15-16). Aunque la Biblia no proporciona tal información, Josefo, el general judío quien se convirtió en historiador, nombra sus antepasados como amorreos.1 Si bien en ocasiones se mencionan a los amorreos en el mismo contexto que otros gigantes, estos se describen específicamente como gigantes en los profetas menores.

Yo destruí delante de ellos al amorreo, cuya altura era como la altura de los cedros, y fuerte como una encina; y destruí su fruto arriba y sus raíces abajo. Y a vosotros os hice subir de la tierra de Egipto, y os conduje por el desierto cuarenta años, para que entraseis en posesión de la tierra del amorreo (Amós 2:9-10).

Por medio de Amós, Dios declaró claramente que los amorreos generalmente eran muy altos y fuertes. Algunos pueden restar importancia a la descripción de los amorreos en este pasaje, ya que estos versículos emplean lenguaje figurado, pero hay algunas buenas razones para tomar este pasaje de una manera directa.2

La idea de que los amorreos eran gigantes está sustentada en el informe de los espías que Moisés envió a través de la tierra de Canaán. Los amorreos fueron uno de los grupos de personas que ellos vieron (Números 13:29), y afirmaron que “todo el pueblo que vimos en medio de ella son hombres de grande estatura” (Números 13:32). Es revelador que en su respuesta, Josué y Caleb no rebatieron el tamaño de los habitantes de la tierra (Números 14:6-9).3

Los emitas

Deuteronomio 2 revela que los emitas, que probablemente significa “terrores”, eran gigantes:

Los emitas habían vivido allí en el pasado, un pueblo tan grande, numeroso y alto como los hijos de los anaceos. Ellos también fueron considerados como gigantes [hebreo refaítas], como los anaceos, pero los moabitas los llaman emitas (Deuteronomio 2:10-11).

Moisés le dijo al pueblo que los emitas solían vivir en el territorio que Dios les había dado a los descendientes del hijo de Lot, Moab (Génesis 19:37).

Los zuzitas (zomzomeos)

Los zomzomeos (casi seguramente lo mismo que zuzitas en Génesis 14:5) también fueron llamados gigantes y son mencionados en el mismo capítulo que los emitas:

[La tierra de Amón] fue también considerada como una tierra de gigantes [hebreo refaítas]; los gigantes [refaítas] habitaban anteriormente allí. Pero los amonitas los llaman zomzomeos, un pueblo tan grande, numeroso y alto como los de Anac. Mas el Señor los destruyó delante de ellos, y los despojaron y vivieron en su lugar. (Deuteronomio 2:20-21).

Estos versículos explican que un pueblo de gigantes conocido como zomzomeos había vivido en la tierra de Amón, “una tierra de gigantes”. Dios destruyó a los zomzomeos para que los descendientes del hijo de Lot, Ben-ammi (los amonitas) pudieran vivir en la tierra (Génesis 19:38).4

De acuerdo con Génesis 14:5, los zuzitas estaban en la tierra de Ham. Esto puede ser en referencia al hijo de Noé, Cam, ya que descendieron de él. Pero es más probable una referencia a los hamateos, que eran descendientes de Canaán, el hijo de Cam. Si bien los zuzitas y los zomzomeos pueden haber sido diferentes grupos de personas, existen suficientes similitudes en el nombre, la descripción y la ubicación geográfica para inferir que eran nombres variantes para el mismo grupo.

Refaítas

El término más común usado para describir gigantes en la Biblia es refaítas (ejemplo, Deuteronomio 3:11, 13). Puede referirse a cierto grupo de personas,5 o puede ser un término que simplemente significa gigantes. La forma singular, rafah, también aparece varias veces (por ejemplo, 2 Samuel 21:16, 18, 20).6

El tercer capítulo de Deuteronomio contiene un relato interesante de la victoria de los israelitas sobre Sehón, el rey de los amorreos, y Og, el rey de Basán.7 Es aquí donde aprendemos un detalle intrigante sobre Og:

Porque únicamente Og, rey de Basán, había quedado del resto de los gigantes [refaítas]. De hecho, su cama era una cama de hierro. (¿No está en Rabá de los hijos de Amón?) la longitud de ella es de nueve codos, y su anchura de cuatro codos, según el codo de un hombre (Deuteronomio 3:11).

Algunas traducciones en inglés usan la palabra sarcófago (NEB) o ataúd (TEV, CEV) en lugar de armazón de una cama, para la palabra hebrea עֶרֶשׂ (eres). La mayoría de las Biblias en inglés traducen este término como cama o armazón de una cama, lo cual tiene sentido ya que eres significa lecho, diván, cama, o armazón de una cama. Además, sería realmente extraño traducirla como sarcófago ya que estos estaban hechos de piedra o mármol, y la “cama” de Og estaba hecha de hierro.8

Ya sea que Moisés se refiriera a la cama o al ataúd de Og, esto no es particularmente relevante para la discusión en cuestión. Sin embargo, el tamaño de este objeto es notable. Se nos dice que tenía nueve codos de largo y cuatro codos de ancho “conforme al codo estándar”. Como el codo estándar mide aproximadamente 46 cm (18”) de largo, la cama o ataúd de Og tenía aproximadamente 4 m (14 ft) de largo y 2 m (6 ft) de ancho. Para poner esto en perspectiva, si estuviera de pie, la altura de esta cama habría sido exactamente el doble de alta que una persona de 2 m (6 ft) y 23 cm (9”) de alto. Por supuesto, puede que él no haya sido tan grande como su cama. Algunos autores han intentado minimizar la importancia de estas dimensiones, pero la Biblia identifica claramente a Og como un gigante.

Los nefilim

La primera mención de gigantes en las Escrituras es justo antes del relato del diluvio.

Había gigantes [nefilim] en la tierra en aquellos días, y también después cuando se llegaron los hijos de Dios a las hijas de los hombres, y les engendraron hijos. Estos fueron los valientes que desde la antigüedad fueron varones de renombre. (Génesis 6:4).9

La palabra traducida como “gigantes” en este versículo es la palabra hebrea nefilim, y muchas versiones de la Biblia simplemente lo transcriben como tal. Ha habido mucho debate sobre el significado de esta palabra. Algunos creen que proviene del verbo hebreo nafal, mientras que otros afirman que es del sustantivo arameo nafil.10 Estos individuos se describen en hebreo como guibbor (“valientes”).11

Los nefilim son mencionados nuevamente cuando los espías regresaron de su misión exploratoria de la tierra de Canaán. Estos hombres informaron que Ahimán, Sesai y Talmai (descendientes de Anac, progenitor de los anaceos) vivían en Hebrón. También declararon, “el pueblo que habita aquella tierra es fuerte; y las ciudades muy grandes y fortificadas; y también vimos allí a los hijos de Anac” (Números 13:28). El capítulo concluye con diez de los espías que dan “un mal informe” tratando de convencer a los israelitas de que no podían conquistar la tierra:

La tierra por donde pasamos para reconocerla, es tierra que traga a sus moradores; y todo el pueblo que vimos en medio de ella son hombres de grande estatura. También vimos allí gigantes, hijos de Anac, raza de los gigantes, y éramos nosotros, a nuestro parecer, como langostas, y así les parecíamos a ellos” (Números 13:32—33, RVR 60)12.

Los anaceos

Los anaceos fueron mencionados en varios de estos pasajes. Eran quizás los más conocidos de los gigantes que habitaban en la tierra de Canaán en el tiempo del Éxodo. Como se indicó en el versículo anterior, estos eran parte de los nefilim. Si nefilim se refiere simplemente a los gigantes en general, entonces en Números 13:33 se dice que los anaceos son gigantes, lo cual es consistente con su descripción en este pasaje. Por lo tanto, los amorreos y otros pueblos gigantes también serían nefilim. Si nefilim se refiere a una tribu gigante en particular, entonces los anaceos fueron parte de esta línea.

Números 13:22 declara que Ahimán, Sesai y Talmai eran descendientes de Anac, quien obviamente era el homónimo de los anaceos. Tanto los emitas como los zomzomeos fueron comparados con los anaceos, ya que ambos eran “un pueblo tan grande, numeroso y alto como los anaceos” (Deuteronomio 2:10Deuteronomio 2:10, 21; 9:2).

Anac era el hijo de Arba (Josué 15:13). Poco se sabe sobre Arba, y no se proporciona su linaje. Sin embargo, aparentemente era algo legendario como lo indican las declaraciones aclaratorias en el texto cuando aparece su nombre. La ciudad de Hebrón, donde Abraham, Isaac y Jacob se asentaron y fueron sepultados, también se llamaba Quiriat-arba.13 Se nos dice que “Arba fue un hombre grande entre los anaceos” (Josué 14:1) y “el padre de Anac” (Josué 15:13; 21:11).14 La ciudad de Arba también fue llamada “Mamre” en Génesis 35:2. Mamre fue un amorreo, un aliado de Abram (Génesis 14:13). Este hombre era dueño del encinar cerca de los que Abram se estableció, y en algún momento, parte de Hebrón se convirtió en sinónimo de su nombre.

Josué peleó varias batallas con los anaceos y los amorreos. Finalmente, él “destruyó a los anaceos de los montes: de Hebrón, de Debir, de Anab, de todos los montes de Judá y de todos los montes de Israel; Josué los destruyó a ellos y a sus ciudades. Ninguno de los anaceos quedó en la tierra de los hijos de Israel; solamente quedaron en Gaza, en Gat y en Asdod” (Josué 11:21-22). Estos hechos prepararon el escenario para el famoso relato de Goliat en 1 Samuel.

Goliat

Por supuesto, el gigante más famoso fue el poderoso filisteo a quien David mató. Así es como se lo describe en las Escrituras.

Salió entonces del campamento de los filisteos un paladín, el cual se llamaba Goliat, de Gat, y tenía de altura seis codos y un palmo. Y traía un casco de bronce en su cabeza, y llevaba una cota de malla; y era el peso de la cota cinco mil siclos de bronce. Sobre sus piernas traía grebas de bronce, y jabalina de bronce entre sus hombros. El asta de su lanza era como un rodillo de telar, y tenía el hierro de su lanza seiscientos siclos de hierro; e iba su escudero delante de él (1 Samuel 17:4-7).

Tenga en cuenta que Goliat era de Gat, que resultó ser uno de los tres lugares donde los anaceos permanecieron, según Josué 11:21-22. Entonces, aunque no se le llame como tal en 1 Samuel 17, es posible que Goliat fuera descendiente de los anaceos que se mezclaron con la población filistea de aquella región.15

Debido a las variantes textuales en los manuscritos antiguos existe cierto debate sobre la altura de Goliat. La mayoría de las traducciones al inglés siguen el texto masorético al calificar su altura en “seis codos y un palmo” (aproximadamente, 3 m (9’9”). Sin embargo, la Biblia NET describe a Goliat como “cerca de siete pies de altura [2 m]”. La razón de la discrepancia es que el texto masorético difiere de algunos textos antiguos, incluida la Septuaginta y un manuscrito antiguo encontrado entre los Rollos del Mar Muerto, etiquetado 4QSama, que cataloga la altura de Goliat como de cuatro codos y un palmo (aproximadamente 2 m (6’9”)).

Muchos estudiosos modernos creen que existe un apoyo textual más fuerte para el Goliat más bajito.16 Pero aun cuando específicamente no se le llama gigante en este pasaje, 2 Samuel 21:15-22 parece identificar a Goliat como el “gigante” (rafah) de Gat. Se ofrecen otros detalles que hacen que los “seis codos y un palmo” sean la cifra más probable. Por ejemplo, el peso total de sus armamentos requería que él fuera de tamaño y fuerza enormes. Su cota de malla pesaba alrededor de 125 libras y solo la punta de su lanza pesaba 15 libras. Esto es sin ni siquiera considerar su casco, la armadura en sus piernas, la jabalina o su espada.17 Además, personalmente me resulta difícil creer que cada miembro del ejército de Israel hubiera estado aterrorizado de alguien de mi estatura 2.1 m (6’9”).18

Hay muchos otros detalles sobre el relato de David y Goliat que a menudo se pasan por alto. La mayoría de la gente asume que David era un joven bajo cuando luchó contra el gigante, pero la Biblia es muy clara en que David era considerado “valiente y vigoroso, [y] hombre de guerra” (1 Samuel 16:18) antes de luchar contra Goliat.

Otros gigantes

La Biblia menciona a otros cuatro gigantes filisteos, que eran parientes de Goliat de la región de Gat. 2 Samuel 21:15-22 proporciona un relato más detallado de estos gigantes que el registro de 1 Crónicas 20:4-8, pero el último pasaje brinda información adicional que nos ayuda a dar sentido al pasaje. Los detalles adicionales de 1 Crónicas se ofrecen entre paréntesis.

Cuando los filisteos volvieron a estar en guerra contra Israel, David y los sirvientes que lo acompañaban descendieron y pelearon contra los filisteos; y David se debilitó. Entonces Isbi-benob, uno de los descendientes de los gigantes, cuya lanza pesaba trescientos siclos de bronce, y quien estaba ceñido con una nueva espada, trató de matar a David; mas Abisai hijo de Sarvia llegó en su ayuda, e hirió al filisteo y lo mató. Entonces los hombres de David le juraron, diciendo: “Nunca más de aquí en adelante saldrás con nosotros a la batalla, no sea que apagues la lámpara de Israel”.

Otra segunda guerra hubo después en Gob [o “Gezer”] contra los filisteos.19 Entonces Sibecai husatita mató a Saf [o “Sippai”], quien era uno de los descendientes de los gigantes. Hubo otra vez guerra en Gob contra los filisteos, en la cual Elhanán, hijo de Jaare-oregim [o “Jair”] de Belén, mató a [“Lahmi”] hermano de Goliat geteo, el asta de cuya lanza era como el rodillo de un telar.

Después hubo otra guerra en Gat, donde había un hombre de gran estatura, el cual tenía doce dedos en las manos, y otros doce en los pies, veinticuatro por todos; y también era descendiente de los gigantes. Este desafió a Israel, y lo mató Jonatán, hijo de Simea hermano de David.

Estos cuatro eran descendientes de los gigantes en Gat, los cuales cayeron por mano de David y por mano de sus siervos. (2 Samuel 21:15-22).

Los valientes de David mataron a gigantes llamados Isbi-benob, Saf (Sippai) y Lahmi, así como a un gigante sin nombre con seis dedos en cada mano y seis dedos en cada pie.20 Cada uno de estos hombres podría haber descendido del remanente de los anaceos que sobrevivieron en la región de Gat, Gaza y Asdod (Josué 11:22).

¿Un gigante egipcio?

Uno de los valientes de David, Benaías, hijo de Joiada, derrotó a un hombre egipcio de gran tamaño:

Y mató a un egipcio, un hombre de gran altura, cinco codos de altura. En la mano del egipcio había una lanza como un rodillo de tejedor; y se acercó a él con un báculo, arrebató la lanza de la mano del egipcio y lo mató con su misma lanza (, cursiva en el original).

Aunque a menudo se le considera un gigante, la Biblia no identifica específicamente a este hombre como uno, ni coloca este relato con las hazañas de los otros hombres de David que mataron a gigantes, pero si proporciona su altura como “cinco codos” (aproximadamente 2 m (7‘6”). En inglés las versiones de la Biblia KJV, NKJV, NASB, ESV y otras mas insertan la palabra “grande” antes de “altura” o “estatura”, pero “gran” no aparece en el hebreo. Esto puede haberse hecho con fines estilísticos y de legibilidad o porque su altura se proporciona más adelante en el versículo. La Biblia conocida como La traducción literal de Young (YLT) da a este versículo una equivalencia casi perfecta de palabra por palabra del hebreo: “Y él ha herido al hombre, el egipcio — un hombre de medida, cinco por el codo, y en la mano del egipcio está una lanza como un rodillo de tejedores” (1 Crónicas 11:23, cursiva en el original).

En el relato paralelo dado en 2 Samuel 23:21 la versión RVR1960 llama al egipcio “un hombre de gran estatura” y en la Biblia de las Américas (LBLA) “un hombre impresionante”. Si bien el hombre moderno puede pensar en un hombre de 2 m (7’6”) como un gigante, es intrigante que la Biblia no lo identifique como tal. Quizás esta sea una pista de que los identificados como gigantes eran más grandes que el egipcio asesinados por Benaías. Otra explicación para esta omisión es que muchos de los gigantes fueron llamados por sus tribus particulares (anaceos, emitas, etc.), mas no dice que el egipcio alto pertenezca a ninguno de estos pueblos de gigantes. Si ese es el caso, es curioso por qué los escritores bíblicos no usarían simplemente un término genérico para “gigante”, como rafa.

Siguiendo estos relatos en 2 Samuel y 1 Crónicas, los gigantes se desvanecen de las páginas de las Escrituras (aparte de la mención retrospectiva de los amorreos como gigantes en Amós 2:9).

Referencias extrabíblicas a gigantes

Decenas de esqueletos gigantes han sido desenterrados en los últimos siglos. Estas aseveraciones fueron especialmente populares en el siglo XIX. Hasta el momento, no se han presentado pruebas concretas de estas afirmaciones. Aunque algunos afirman que la evidencia fue ignorada, destruida u oculta por lugares como el Smithsonian, parece más probable que la gran mayoría de estos informes fueran engaños creados por varias razones.

Hasta el momento, no se han presentado pruebas concretas de estas afirmaciones.

Varios sitios web muestran imágenes de personas paradas junto a un fémur humano gigante, pero estos huesos son esculturas, supuestamente réplicas de un hueso real encontrado en Turquía o Grecia. Una vez más, hay afirmaciones fantásticas, pero poca o ninguna evidencia sólida que las respalde. Hasta donde yo sé, nadie ha descubierto evidencia fósil de humanos gigantes. Pero, de todas formas, los fósiles humanos son bastante raros, ya que los humanos son más capaces de evitar el entierro acelerado en sedimentos y otras condiciones que podrían conducir a la fosilización de sus restos. Lo que sí es significativo es que muchas versiones gigantes de otras criaturas existieron en el pasado o aún existen en la actualidad. Por nombrar solo algunas, estas incluyen las siguientes:

  1. arañas (ej., la araña come pájaros, un tramo de pierna de hasta 30 cm (12”)
  2. polillas (ej., la polilla Atlas, con un tramo de ala de 28 cm (11”)
  3. ciempiés (hasta 33 cm (13” de largo)
  4. caracoles (ej., el caracol gigante africano, de hasta 39 cm (15½”) de largo)
  5. ranas (ej. Beelzebufo, 40cm (16”) de alto)
  6. libélulas (ej., Meganeura, con un tramo de ala de más 1 m (2½ ft)
  7. ratas (ej., Josefoartigasia, con una masa corporal conservadora estimada de 34 kg (750 libras)
  8. castores (ej., Trogontherium, aproximadamente 2 m (7½ ft) de largo
  9. escorpiones (ej., el escorpión marino Jaekelopterus, estimado en más de 2 m (8 ft) de largo
  10. cangrejos (ej., el cangrejo araña gigante, con un tramo de tenazas de más de 4m (12 ft)
  11. armadillos (ej., Gliptodonte, hasta 4 m (13 ft) de largo)
  12. tortugas (ej., Archelon, hasta 5 m (16 ft) de largo)
  13. peces (ej., Xiphactinus, 6 m (19 ft) de largo)
  14. perezosos (ej., Megatherium, que erguido mide unos 6 m (20 ft)
  15. gusanos (ej., la lombriz de tierra gigante, de hasta 7 m (22 ft) de largo)
  16. vacas marinas (ej., Hydrodamalis, 8 m (25 ft o más de largo)
  17. cocodrilos (ej., Sarcosuchus hasta 12 m (40 ft) de largo)
  18. serpientes (ej., Titanoboa, más de 13 (42 ft) de largo)
  19. crustáceos (ej., anfípodos supergigantes 10 veces más grandes que los descubiertos previamente)
  20. calamar (ej., Mesonychoteuthis 15 m (50 ft) o más de largo)
  21. tiburones (ej., Rhincodon, hasta 20m (65 ft) de largo)
  22. pulpos con tentáculos de 30 m (100 ft) de largo.21

El hecho de que los científicos hayan descubierto animales con tamaños de cuerpo mucho más grandes que los observados hoy sugiere, al menos en teoría, la posibilidad de que también haya habido humanos gigantes en el pasado, como se registra en la Biblia. Muchos estudiosos modernos se burlan de la idea de que podría haber habido guerreros gigantes de más de siete pies y medio de altura. En consecuencia, las dimensiones bíblicas de estas personas a menudo han sido minimizadas o ignoradas. Sin embargo, se puede confiar en los datos bíblicos sobre estas personas porque están en la Palabra de Dios. Además, otras fuentes antiguas describen gigantes, e incluso los anaceos se mencionan como habitantes de la tierra de Canaán.

Egipto

Durante la duodécima dinastía del antiguo Egipto, que data tradicionalmente del siglo XX al siglo XIX a. C.,22 los egipcios practicaban algo similar al uso moderno de las muñecas vudú. Un alfarero haría una figurilla de arcilla de un enemigo al que ellos temían. La estatuilla tenía los brazos detrás de la espalda y el nombre del grupo o de sus líderes estarían escritos en ella. A veces se usaba un tazón o bloque de arcilla para enumerar a los enemigos. La figurilla o el tazón se rompían simbólicamente para maldecir a los enemigos para que pudieran ser derrotados.

Los arqueólogos han reconstruido muchos de estos textos de Maldición (también llamados Listas de Proscripciones), y se han encontrado algunos detalles muy interesantes sobre los anaceos. Este es un ejemplo de un texto que los menciona:

El gobernante de Iy’ anaq, Erum, y todos los criados que están con él; el gobernante de Iy’ anaq, Abi-yamimu y todos los criados que están con él; el gobernante de Iy’ anaq ‘Akirum y los criados que están con él (énfasis añadido).23

Se debe notar que anaq (es decir, con una q en lugar de la c) es una transliteración común de la palabra hebrea para Anak, עְַנָק (Números 13:33).

Otro texto de Maldición coloca a los anaceos en la tierra de Canaán e incluso menciona la ciudad de Jerusalén.24 Los antiguos egipcios también llamaron a los habitantes de la tierra de Canaán “Shasu”. Un texto posterior titulado El oficio del escriba (c. 1250 a. C.), que se utilizó para entrenar a los escribas egipcios, habla de un paso de montaña cananeo durante una batalla pasada.

El costado del pase es peligroso con los Shasu, escondidos debajo de los arbustos. Algunos de ellos son de 4 o 5 codos, de nariz a pie, con caras salvajes.25

Los codos egipcios eran más largos que el codo común hebreo. A 52 cm (21”) por codo egipcio, los Shasu mencionados en esta carta habrían medido entre 2 m (6’10”) y 3 m (8’7”). Esta descripción muestra que la medición tradicional de Goliat no es tan extravagante como muchos críticos creen.

Otros informes antiguos

Casi todos los lugares del mundo tienen leyendas de gigantes morando en la tierra. Ciertamente, se debe tener precaución al leer estas historias en la Internet, ya que gran parte de la información en línea es contraria a la Palabra de Dios. Por ejemplo, hace unos años, comenzaron a aparecer imágenes de esqueletos gigantes en los sitios web, pero eran claramente adulteradas (aparentemente parte de un concurso de diseño gráfico).

La mitología griega y romana menciona a los titanes, Kyklopes (Cyclops) y varios otros gigantes.26 La mitología nórdica contiene historias de los gigantes de Frost de Jötunheim. Pero estos registros no se limitan a las mitologías europeas o solo al pasado antiguo. Los pueblos africanos y asiáticos también tienen leyendas de gigantes, al igual que los nativos americanos.

Por ejemplo, en su autobiografía, “Buffalo” Bill Cody escribió las siguientes palabras sobre una leyenda que le contaron los miembros de la tribu Sioux de los EE. UU.

La mitología griega y romana menciona a los titanes, Kyklopes (Cyclops) y varios otros gigantes. 26 La mitología nórdica contiene historias de los gigantes de Frost de Jötunheim. Pero estos registros no se limitan a las mitologías europeas o solo al pasado antiguo. Los pueblos africanos y asiáticos también tienen leyendas de gigantes, al igual que los nativos americanos.

Por ejemplo, en su autobiografía, “Buffalo” Bill Cody escribió las siguientes palabras sobre una leyenda que le contaron los miembros de la tribu Sioux.

Los sabios de esta tribu le enseñaron que la tierra estaba originalmente poblada por gigantes, que eran tres veces más grandes que los hombres modernos. Eran tan rápidos y poderosos que podían correr junto a un búfalo, tomar al animal debajo de un brazo, arrancarle una pierna y comerlo mientras corrían. Eran tan vanagloriosos debido a su propio tamaño y fuerza que negaban la existencia de un Creador. Cuando relampagueaba, proclamaban su superioridad al rayo; cuando tronaba, se reían.

Esto disgustó al Gran Espíritu, y para reprender su arrogancia envió una gran lluvia sobre la tierra. Los valles se llenaron de agua y los gigantes se retiraron a los montes. El agua subió por los montes, y los gigantes buscaron seguridad en las montañas más altas. Aún así, la lluvia continuó, las aguas subieron y los gigantes, que no tenían otro refugio, se ahogaron.27

Sin lugar a duda, muchas de estas historias contienen exageraciones de la prodigiosa altura y fuerza de los gigantes. Pero ¿es razonable rechazar automáticamente cada una de estas tradiciones o, como los cuentos de dragones, existe alguna verdad detrás de las leyendas, como suele ser el caso? Es interesante que gran parte de la tradición gigante incluye descripciones de una inundación enviada por Dios (o los dioses) para destruir a estas personas malvadas. ¿Podría ser que mientras la Biblia contiene la verdadera historia de nuestro pasado, estos grupos simplemente estén repitiendo sus propias versiones distorsionadas de la historia mundial antes y quizás después de la dispersión en Babel?28

Gigantes modernos

Entonces, ¿eran todos estos gigantes solo personas que desarrollaron gigantismo? Aunque el gigantismo puede justificar algunos de los gigantes antiguos, esta solución propuesta no explica muchos de los relatos bíblicos. El gigantismo moderno a menudo es causado por anormalidades que conducen a una producción excesiva de hormonas del crecimiento.29 Es muy poco probable que Goliat, los nefilim, los anaceos, o la mayoría de los otros gigantes del Antiguo Testamento sufrieran de esa condición, ya que a menudo se les describía como guerreros o “valientes”, mientras que los “gigantes” modernos suelen ser torpes, descoordinados y sufren distintas dolencias físicas. Ha habido algunos casos raros en los que la persona podría describirse con precisión como un hombre “valiente”.30

Además, el gigantismo moderno no es hereditario, mientras que la Biblia a menudo describe a los gigantes como descendientes de otros gigantes (ej., Deuteronomio 9:2; 1 Crónicas 20:6). Por lo tanto, los grupos conocidos como gigantes no estaban formados simplemente por individuos con la forma moderna de gigantismo.

¿Qué altura tenían?

Entonces, ¿qué tan altos eran los diversos grupos de gigantes en las Escrituras? Dada la discrepancia en los textos antiguos sobre la altura de Goliat, es difícil basar nuestra estimación en sus dimensiones. El egipcio asesinado por Benaías medía al menos 2 m (7’6”) (quizás más alto si no se usaba el codo común), pero no se le llamó gigante. El documento egipcio, El oficio del escriba, colocó a los Shasu (¿anaceos?) entre 2 y 26 m (6’10” y 8’7”). Tenían que ser lo suficientemente grandes como para que los israelitas afirmaran que parecían langostas a los ojos de los gigantes y para que Dios comparara la altura de los amorreos con los cedros.

Hay dos líneas principales de pensamiento sobre este tema. Una idea analiza la comprensión moderna del crecimiento humano. Nuestra estatura se ve afectada principalmente por nuestro ADN con cierta influencia de factores ambientales, pero parece que estamos limitados por la ley del “cubo cuadrado”.31 Por ejemplo, usemos mis dimensiones para ver qué sucedería si escalara hasta el doble de mi altura. Esto nos dará un buen ejemplo ya que tengo 6’9”, y algunos han argumentado que el rey Og de Basán era tan alto como su cama era larga (4 m ó 13’6”), que es exactamente el doble de mi altura. Entonces, si tuviéramos que duplicar mi altura, necesitaríamos también aumentar proporcionalmente mi ancho y profundidad para compensar.

Esto significa que, junto con mi altura, tanto mi ancho como mi profundidad se duplicarían, por lo que tendríamos que multiplicar mi peso (aproximadamente 113 kg ó 250 lb) por un factor de ocho. ¡Entonces una persona de mis proporciones en 4 m ó 13’6” pesaría 907 kg ó 2000 lb! No solo nos resulta difícil imaginar una persona tan grande, sino también considerar la resistencia compresiva del hueso,32 concluiríamos que el sistema esquelético de Og estaría bajo un tremendo estrés, y que sería mucho más probable que sufriera fracturas de huesos que una persona de tamaño normal, sin mencionar la peligrosa tensión ejercida sobre los otros sistemas de su cuerpo.33

meganeura

La segunda postura se basa en tres puntos mencionados anteriormente. Primero, ¿realmente se sentiría una persona de 1.7 m (5’6”) como una “langosta” en comparación con alguien que tiene aproximadamente 2 m (de 7 a 8 ft) de altura? Es cierto que esto es algo subjetivo, pero el contraste parece requerir un gigante más alto. A continuación, como se señala en la segunda nota al pie, hay una fuerte comparación de la altura y la fuerza de los amorreos con los cedros y los robles en Amós 2:9. Tercero, la evidencia de otras criaturas en el registro fósil que son mucho más grandes que el doble de sus contrapartes modernas respalda la idea de que los límites impuestos por la ley del cubo cuadrado pueden no ser tan estrictos como imaginamos. Por ejemplo, la meganeura es una libélula extinta, cuyo tramo de ala era mayor de 76 cm (30”). La entrada de Wikipedia (Imagen de Wikimedia Commons, a la derecha) de esta criatura dice lo siguiente:

Existe cierta controversia acerca de cómo los insectos del período Carbonífero pudieron alcanzar proporciones tan descomunales. La forma en que el oxígeno se difunde por el cuerpo del insecto a través de su sistema respiratorio traqueal fija un límite superior al tamaño corporal, el cual parecen haber sobrepasado los insectos prehistóricos.34

Si bien no creo en las criaturas “prehistóricas” (dado que el hombre ha estado en la tierra desde el sexto día, y Dios ha revelado lo que sucedió durante los primeros cinco días en un relato histórico), la meganeura muestra que los límites de tamaño de los organismos vivos pueden ser mayores de lo esperado. Aquellos que sostienen la segunda postura no tienen problemas con los gigantes bíblicos que superan los 3 m ó los 9 ft de altura.

Además, debe señalarse que la ley del cubo cuadrado es precisa cuando se aplica a los materiales de construcción, pero no parece relacionarse perfectamente con los organismos biológicos, aunque probablemente proporciona algunos límites de “estadio”. Por ejemplo, el gato doméstico promedio mide aproximadamente 76 cm (30”) de largo (de cabeza a cola), de 23 a 25 cm (de 9 a 10”) de alto y pesa aproximadamente 5 kg (11 lb), mientras que los tigres alcanzan los 4 m (12 ft) de largo (de cabeza a cola), 1 m (3 ft) de altura y pesa alrededor de 226 kg (500 lb).35 Si fuéramos a estimar el peso de un gato de 3 m (10 ft) de largo y 1 m (3 ft) de alto usando la ley del cubo cuadrado, basados en las dimensiones del gato doméstico promedio, entonces los números no coincidirían con lo que vemos en la realidad. De acuerdo con esta regla, cuando cuadruplicamos la longitud (de 1 m a 3 m ó de 3 a 10 ft), entonces tendríamos que multiplicar el peso por 64 (4 x 4 x 4), lo que significa que esperaríamos que el peso sea de aproximadamente 317 kg (700 lb). Esto es significativamente más alto que el peso de un tigre de este tamaño.36

Este ejemplo muestra que los tigres y los gatos domésticos no comparten exactamente las mismas proporciones, pero este es exactamente el punto. Ambos animales pertenecen al tipo de gato creado, y las variedades mucho más grandes (leones, tigres, etc.) no están perfectamente “aumentadas” en comparación con las variedades más pequeñas. Si este fuera el caso de los humanos gigantes, entonces quizás un Og de 4 m (13’6”) no está fuera del alcance de la posibilidad, pero la noción de que algunos gigantes bíblicos tenían de 6 a 9 m (de 20 a 30 ft) de altura o más es probablemente un “estiramiento”.

Conclusión

Entonces, ¿qué línea de pensamiento es precisa? Sinceramente, no lo sé, pero la ley del cubo cuadrado parece proporcionar algunos límites superiores, por lo que es poco probable que alcancen de 6 a 9 m (de 20 a 30 ft) o más. Sin embargo, sé que la Biblia enseña claramente que los gigantes existieron en el pasado. Muchos de ellos vivieron en y alrededor de la tierra de Canaán, y Josué estuvo involucrado en varias batallas contra ellos. David y sus valientes mataron a algunos gigantes filisteos. Los egipcios sabían sobre los anaceos y les temían. Finalmente, las culturas de todo el mundo tienen leyendas que a menudo son notablemente similares a los relatos bíblicos, incluida la existencia de gigantes. Los relatos bíblicos de los gigantes son más que simples cuentos “de gran altura”. Estas personas enormes existieron realmente, y ninguna cantidad de burla o racionalización por parte de los escépticos cambiará ese hecho.

Referencias y Notas

  1. Josephus, Flavius. The Antiquities of the Jews I.6.139. in Whiston, William (translator). 1996. The Works of Josephus: Complete and Unabridged. Peabody, Massachusetts: Hendrickson. For a good comparison of the Table of Nations in Genesis 10 and the writings of Josephus on this subject, see Bodie Hodge, Josephus and Genesis Chapter Ten.
  2. John C. P. Smith worked with the Centre for Biblical and Hebraic Studies in the UK, and he is the founder of Jot & Tittle, a ministry focused on teaching Christians the Hebrew language. Regarding the claim that Amos 2:9 is poetic so one can downplay the comparison of the Amorites’ height to cedars and strength to oaks, Smith wrote the following in personal correspondence:

    Is it any more poetical than Job 40–41? And even if the language is poetic, it does not necessarily follow that it is exaggerated, especially given that it is God who is describing the size of the Amorite here (and the giant creatures of Job 40–41).

    An important word here is כְּ (ke), meaning “as” or “like.” In English, a significant range of meaning exists between describing two things being vaguely like each other in some general sense and being precisely the same as each other. Dictionary.com defines “as” in the following way: “to the same degree, amount, or extent; similarly; equally.” So the wording in the NKJV and NASB, “like the height of cedars,” might give the impression of vague similarity (i.e., They were both tall.), whereas the wording in the NIV and NJB, “tall as the cedars,” implies a greater sense of equality. The context gives a clue to the correct interpretation here. The verse does not simply say, “like/as cedars and oaks”; it explicitly qualifies the comparison with the words “height” (govah) and “strong” (chason). The relevant clause translates literally: “. . . which as [or like] height of cedars is his height and strong is he as [or like] oaks . . .” (Amos 2:9). The evidence appears to support a close, as opposed to a loose, correlation between the height of the Amorite(s) and the height of cedars.

    So perhaps this passage in Amos is similar to biblical accounts of behemoth and leviathan in Job in the sense that they may be extraordinary to the modern reader but are describing a historical reality. As creationists, we rightly point out, for instance, that God’s description of the behemoth’s tail being “as/like a cedar” (Job 40:17) should be taken literally, so why should we not also take literally God’s description of the height and strength of the Amorites?

    There’s no possibility of saying that “cedar” is a wrong translation and that God is describing a much smaller, shorter tree, unless one also concedes that it is a wrong translation for behemoth’s tail, since the same Hebrew word, אֶרֶז (erez), is used in both Amos 2:9 and Job 40:17.

    The Lord says that He destroyed their “fruit above” (perhaps meaning their visible presence in that generation) and their “roots below” (perhaps meaning their ability to recover/regenerate/reproduce). In other words, He wiped them off the face of the earth for all time. This explanation of the terminology here in Amos 2:9 is not dissimilar to C. F. Keil's comment: “For this figure of speech, in which the posterity of a nation is regarded as its fruit, and the kernel of the nation out of which it springs is the root, see Ezekiel 17:9, Hosea 9:16, Job 18:16.” [Keil & Delitzsch. 2006. Commentary on the Old Testament, Volume 10, The Minor Prophets, p. 172. Peabody, Massachusetts: Hendrickson Publishers.]

    Since they dropped out of history so abruptly, it is not surprising that we find little or no records of giants outside of the Bible. In the absence of any contrary evidence, it is surely best to take God at His word, however extraordinary it may appear to us. If He did not mean it literally, then why did He use such specific wording?

  3. The non-canonical (Apocrypha) books of Baruch 3:22–28 and Sirach 16:6–9 indicate that giants (Greek; gigantes, gigantōn, respectively) previously lived in the land of Canaan before Israel conquered them. The passage in Baruch states that they “perished because they had no wisdom, they perished through their folly” (Baruch 3:28, NRSV).
  4. The next verse in this passage (v. 22) mentions the Horites, who may also have been giants although they are not specifically called giants in Scripture. However, in two of the three chapters in which they are mentioned, they appear in the same contexts with other giants (Genesis 14:6; Deuteronomy 2:12, 22), so they may also have been giants.
  5. This was the view of C. F. Keil, who, in commentating on 2 Samuel 21:16–22, asserted that “Raphah was the tribe-father of the Rephaim, an ancient tribe of gigantic stature, of whom only a few families were left even in Moses’ time” [Keil & Delitzsch. 2006. Commentary on the Old Testament, Volume 2, Joshua, Judges, Ruth, 1 and 2 Samuel, p. 680. Peabody, Massachusetts: Hendrickson Publishers.].
  6. Strictly speaking, there are two singular Hebrew forms with slightly different spellings (and originally pronounced slightly differently): רָפָא (rapha) and רָפָה (raphah). But these appear to be simply two spellings for the same word.
  7. Sihon, the Amorite king of Heshbon, may also have been a giant. He was an Amorite and is listed in the same contexts as other giants (e.g., Numbers 21:21–35; Deuteronomy 2:24).
  8. For example, William White wrote, “As to Og’s famous bed, it may have been a sarcophagus which was large not because Og was a giant but because other objects would have been buried with him.” [Harris, Robert Laird, Gleason Archer, Bruce Waltke. 1999. Theological Wordbook of the Old Testament, electronic ed. s.v. 2198d. Chicago, Illinois: Moody Press.] Other items may have certainly been buried with Og, but he was called a giant. Why bother to mention the massive size of this item if Og were not a giant? Perhaps the bed was made of iron instead of wood to support such a large man.
  9. It is beyond the scope of this article to discuss the identity of the “sons of God,” other than to clear up a point that confuses many: the sons of God in this passage are not the same group as the giants (nephilim). For more information on this fascinating subject, please see my article Battle over the Nephilim.
  10. The Hebrew verb naphal can theoretically take the form of an active or passive participle, נֹפְלִים (nophelim) or נְפוּלִים (nephulim) respectively. The former occurs 18 times in the Hebrew Scriptures, mostly meaning “those who fall” (as in battle, see Ezekiel 32:22–24 for three examples), but the latter is unattested. Neither of these terms matches the morphology (shape, including vowel pattern) of nephilim (נְפִלִים in Genesis 6:4 and Numbers 13:33b or נְפִילִים in 33a). The Hebrew language does not require that the morphology of every single word follow a predetermined pattern. This is particularly true of proper nouns, which sometimes sound like other words sharing the same root letters. If a different vowel pattern was used for this term, then it could possibly be connected to the Hebrew verb naphal (“to fall”). One example of this type of vowel pointing is found with the Hebrew verb מָשַׁח (mashach), which means “to anoint.” The active participle form is מֹשְׁחִים (moshchim, “anointing [ones]”), equivalent in form to nophelim. The passive participle form is מְשֻׁחִים (meshuchim, “anointed [ones]”), equivalent in form to nephulim. An adjectival noun form of the word is מְשִׁיחִים (meshichim, also “anointed [ones]”) is equivalent in form to nephilim. Strictly speaking, the Old Testament does not include the precise form of this final word, but it does exist in combination with a suffix in 1 Chronicles 16:22 and Psalm 105:15.

    On the other hand, by comparing the variant spellings of nephilim it is easy to see the extra י (yod) in the word from Numbers 13:33a. This may not seem like a big deal, but according to Dr. Michael Heiser (PhD, Hebrew Bible and Ancient Semitic Languages), this extra letter provides a strong clue as to the word’s origin. Aramaic is closely associated with Hebrew, and some small sections of the Old Testament were written in Aramaic. In Aramaic, the word naphil (נָּפִיל) has the extra י (yod) and means “giant.” The plural form of this noun is nephilin, which is equivalent to the Hebrew word nephilim (Aramaic masculine plurals have an “-in” ending, whereas Hebrew masculine plurals have an “-im” ending.). Interestingly, this is also the Aramaic word used for the constellation Orion, named for the giant hunter of mythology. [Heiser, Michael S. The Meaning of the Word Nephilim: Fact vs. Fantasy,” available at www.michaelheiser.com/nephilim.pdf, accessed December 6, 2011.] Some of the lexicons and dictionaries that support the rendering of nephilim as “giants” include The Hebrew-Aramaic Lexicon of the Old Testament (HALOT, Koehler, Baumgardner), The New International Dictionary of Old Testament Theology and Exegesis (NIDOTTE, VanGemeren), The Analytical Hebrew and Chaldee Lexicon (Davidson), and Dictionary of the Targumim, the Talmud Babli and Yerushalmi, and the Midrashic Literature (Jastrow). Brown-Driver-Briggs Hebrew and English Lexicon (Brown, Driver, Briggs) also defines the word as “giants” but lists its etymology as dubious.

  11. Many other individuals in Scripture are classified as “mighty men” (gibborim), but this does not necessarily mean they were giants (e.g., Nimrod in Genesis 10:8 and David’s “mighty men” in 2 Samuel 23:8–39). So although not all gibborim were giants, it seems as though all giants were gibborim.

    It is intriguing that in the Septuagint, the Greek translation of the Hebrew Old Testament, Nimrod is called a “giant” and a “giant hunter” (Genesis 10:8–9)—not a hunter of giants, but a giant who was a hunter. Indeed the Greek word γίγας (gigas)—the plural form is γίγαντες (gigantes)—used in the Septuagint’s rendering of Genesis 10:8–9 is also used to translate both nephilim and gibborim in Genesis 6:4. There are some difficulties with this view of Nimrod. Genesis 10:8 states that Nimrod “began to be a mighty one [gibbor] on the earth.” How does one begin to be a giant? Either you are one or you’re not. The solution may be found in the ESV’s rendering of this verse, which states that Nimrod “was the first on earth to be a mighty man.” Yet, there were certainly “mighty men” on the earth prior to the Flood, so how could he be the first one? Perhaps the meaning of this phrase is that he was the first giant after the Flood, or it could be that the Septuagint is inaccurate here.

  12. There is some debate over the truthfulness of these claims since they are included in the “bad report” made by the spies. Some interpreters have argued that the reports of giants were simply exaggerations made by the spies in their efforts to discourage the people. However, the term “bad report” (Hebrew dibbah) does not focus on falsehood, but grave intentions. Brown-Driver-Briggs place the use of this word in Numbers 13:32 under its third definition: “evil report, specif. a (true) report of evil doing.” [Brown, Francis, Samuel Rolles Driver, and Charles Augustus Briggs. 2000. Enhanced Brown-Driver-Briggs Hebrew and English Lexicon, electronic ed., p. 179. Oak Harbor, Washington: Logos Research Systems.] This same word is used of Joseph’s report of his brothers’ activities in Genesis 37:2, and there is no reason to think he was lying. Also, the narrative reporting found in Numbers 13:21–24 shows that the spies did find out that Ahiman, Sheshai, and Talmai were in Hebron. Furthermore, neither Joshua nor Caleb disagreed with these facts, but they did encourage the people that they could win the battle because God was on their side. Finally, it appears that the words in parentheses—“the sons of Anak are part of the Nephilim” (Numbers 13:33, NASB)—were not spoken by the spies but were an editorial comment from the author (i.e., Moses or a later editor added these words for clarification). Nevertheless, and despite the omission of the parenthetical text in some ancient manuscripts including the Septuagint, the fact remains that the spies claimed to have seen the nephilim.
  13. Genesis 23:2; 35:27; Joshua 15:13, 54; 20:7; Judges 1:10. Genesis 23:19 states, “Abraham buried Sarah his wife in the cave of the field of Machpelah, before Mamre (that is, Hebron) in the land of Canaan.
  14. Some have proposed that Arba was not a personal name but was merely the name of the main city of the Anakim. This is how Arba is viewed in the Septuagint. For example, this particular version of Joshua 15:13 states, “καὶἔδωκεν αὐτῷἸησοῦς τὴν πόλιν Αρβοκ μητρόπολιν Ενακ (αὕτη ἐστὶν Χεβρων).” Literally translated, this would be, “and gave him Joshua the city of Arbok [Arba], capital of Anak (this is Hebron).” Similar wording is found in the Septuagint’s rendering of Joshua 21:11.
  15. The word “Philistine” may mean “immigrant” or “stranger,” and the Bible informs us that the Philistines came from Ham’s son Mizraim, who was the father of the Casluhim, “from whom came the Philistines” (Genesis 10:14).
  16. Hays, J. Daniel. 2005. Reconsidering the Height of Goliath. Journal of the Evangelical Theological Society 48, no. 4:702–715.
  17. Hays appealed to the size and strength of an offensive lineman in the National Football League, claiming that one “could carry [the amount of weight] easily.” (Hays 2005, p. 709.) The question is not whether a person could carry this weight but whether he could be an effective warrior while carrying the extra 125 pounds of scale armor, plus the helmet and bronze armor on his legs, and wield such a massive weapon. In a footnote, Hays also cited modern soldiers who sometimes need to carry guns and mortars which are similar in weight to Goliath’s gear. Again, this misses the point. The type of gun (MK 19) mentioned by Hays is not carried into hand-to-hand combat but is a grenade launcher often set up on the ground or mounted on a vehicle. A mortar is also fired from a distance. Hays also claimed that only Saul would have had the armor or weapons to match Goliath. He based this on 1 Samuel 13:19–23, which speaks of a time in which the Philistines had subjugated the Israelites and did not allow them to have blacksmiths in the land. He admitted that things may have been slightly different by the time of David’s battle with Goliath, but he missed the fact that 1 Samuel 15:8 reveals the Israelite army destroyed the Amalekites and “utterly destroyed all the people with the edge of the sword.” The Israelite army was well-equipped to battle the Philistines in 1 Samuel 17, and they routed their enemies after David defeated Goliath.
  18. King Saul was said to be a head taller than any of the people (1 Samuel 9:2), yet he was not considered a giant. If Goliath was a mere 6’9”, it seems strange that Saul would not also have been considered a giant.
  19. It is quite simple to resolve this difference in detail. Gob may have simply been a smaller town near the larger city of Gezer or within the area of Gezer (or vice versa). We do the same type of thing today. For example, if someone from another area of the country asked me where the Creation Museum was located, I could say that it’s near Cincinnati. They might think that the museum is in Ohio because Cincinnati is in Ohio, but the Creation Museum is actually near Petersburg, a small town located in northern Kentucky. My direction gave them clear enough details for them to know the approximate location of the museum. If someone from the Cincinnati area asked me where the museum was, then I would tell them that it is located in Petersburg because they will likely know where that is.
  20. This somewhat common condition is known as polydactyly. Many popular-level works have ascribed this trait to all of the biblical giants, but the Bible only describes this particular giant in this way.
  21. Sources include: The Diagram Group. 1980. The Book of Comparisons. Hampshire, England: Sidgwick & Jackson.; newswatch.nationalgeographic.com/2009/02/04/biggest_animals_of_all_time; news.bbc.co.uk/1/hi/sci/tech/7408743.stm; Online Encyclopedia (www.encyclo.co.uk); prehistoricearth.wikia.com/wiki/Glyptodon; en.wikipedia.org/wiki/Meganeurawww.bbc.co.uk/news/science-environment-16834913.
  22. Many biblical creationists would place the twelfth dynasty in the sixteenth to seventeenth centuries B.C. See Ashton, John, and David Down. 2006. Unwrapping the Pharaohs, p. 78. Green Forest, Arkansas: Master Books.
  23. Pritchard, James B. editor. 1958. The Ancient Near East: Volume I, An Anthology of Texts and Pictures, p. 225. Princeton, New Jersey: Princeton University Press.
  24. Ibid.
  25. Hallo, W. W. ed. 2003. The Context of Scripture, 3 vols. 3.9. Leiden: Brill. Cited in Billington, Clyde E. Goliath and the Exodus Giants: How Tall Were They? Journal of the Evangelical Theological Society 50, no. 3:487–508.
  26. The apocryphal book of Judith mentions Titans and giants. According to this tradition, the Jewish people were about to be attacked by the invading Assyrians led by General Holofernes (These names may have been cryptic for the Greeks and General Nicanor, respectively.). A beautiful Jewish widow was brought before the mighty general who attempted to seduce her. Four days later, Judith consented to eat and drink with him, but she only drank what her maid had prepared, while Holofernes drank so much that he passed out. She proceeded to cut off his head, which eventually led to a Jewish victory. In Judith’s song, the people expressed how the Lord defeated Holofernes: “For their mighty one did not fall by the hands of the young men, nor did the sons of the Titans strike him down, nor did tall giants [gigantes] set upon him; but Judith daughter of Merari with the beauty of her countenance undid him” (Judith 16:6, NRSV).
  27. www.usgennet.org/usa/topic/preservation/bios/chpt19.htm, accessed November 2, 2011. Cody went on to write, “This tradition has been handed down from Sioux father to Sioux son since earliest ages. It shows, at least, as the legends of all races do, that the story of the Deluge is history common to all the world.”
  28. During Solomon’s day, “men of all nations, from all the kings of the earth who had heard of his wisdom, came to hear the wisdom of Solomon” (1 Kings 4:34). 1 Kings 10:22 explains the vast trade network enjoyed by Israel at the time. Details of Israel’s history could have spread far and wide during Solomon’s rule, which may explain why some of the ancient legends from other nations sound similar to biblical accounts.
  29. Eugster, Erica A. and Ora H. Pescovitz. 1999. Gigantism. The Journal of Clinical Endocrinology and Metabolism 84. Available at jcem.endojournals.org/cgi/content/short/84/12/4379, accessed November 2, 2011. An extraordinary case of gigantism involves a young boy whose twelfth chromosome is inverted, which disrupted the HMGA2 gene, which is now known to be crucial to growth. seattletimes.nwsource.com/html/localnews/2008194720_brenden22m.html, accessed November 3, 2011.
  30. Although both men apparently suffered from acromegaly, Andre Roussimoff (aka Andre the Giant, 7’5”, 525 pounds) and the Cape Breton Giant, Angus McAskill (7’9”, 425 pounds) possessed legendary strength in their prime years.
  31. Wikipedia defines the square-cube law as follows: “When an object undergoes a proportional increase in size, its new volume is proportional to the cube of the multiplier and its new surface area is proportional to the square of the multiplier.” To calculate volume using the square-cube law, we use the formula v2 = v1 (l2/l1)3, where v2 is the new volume, v1 is the original volume, l2 is the new length, and l1 is original length.
  32. The compressive weight refers to the amount of weight a bone can support. While dependent upon bone density and other factors, the average mammal compressive strength is estimated to be 280 MN/m2 (Mega Newtons/square meter). An interesting study on the compressive strength of bone and why this is so important to the size and scaling of animals can be found in Knut Schmidt-Nielsen, Scaling, Why Is Animal Size So Important (New York, NY: Press Syndicate of the University of Cambridge, 1984).
  33. The compressive strength of bone is related to bone density. If giants had denser bones, then their skeletal system could support more weight than we might expect. One study showed that the ulnar bones in patients suffering from osteoporosis could lose two-thirds of their density, which reduces their compressive strength to a mere one-ninth of its original strength. See Carter, Dennis R. and Wilson C. Hayes. 1976. Bone Compressive Strength: the Influence of Density and Strain Rate. Science 194:1174–1176. Available at starlab.stanford.edu/pdfs/CarterScience1976.pdf, accessed January 4, 2012.
  34. en.wikipedia.org/wiki/Meganeura, accessed December 8, 2011.
  35. Purring Cats and Roaring Tigers
  36. There are some ligers (offspring of male lion and female tiger) that reach 900 pounds, much larger than what we would expect when scaling up from the average house cat using the square-cube law. Thus, using the square-cube law seems to provide a “ballpark figure” when attempting to determine a scaled-up size of individuals.

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