La moralidad y la irracionalidad de la cosmovisión evolucionista

por Dr. Georgia Purdom y Dr. Jason Lisle mayo 13, 2009 ; último presentado febrero 26, 2026
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Resumen

La moralidad es un problema muy difícil para la cosmovisión evolucionista. Esto no significa que los evolucionistas sean menos morales que los creacionistas bíblicos o que cualquier otra persona. De hecho, la mayoría de los evolucionistas siguen un código moral y creen en la diferencia entre el bien y el mal. Sin embargo, no tienen una razón lógica o coherente para hacerlo. En cambio, solo los creacionistas tienen una base racional y consistente para la moralidad.

Palabras clave: moralidad, irracionalidad, evolución, cosmovisión, creacionistas bíblicos, filosofía, asesinato, regla de la mayoría, reglas de Dios, inconsistencia, racional.

Reimpreso de Phi Kappa Phi Forum, Vol. 89, No. (1).

Copyright © por Georgia Purdom y Jason Lisle. Con permiso de los editores.

La base de la moralidad

Aunque la mayoría de las personas no lo reconozcan, la moralidad y las reglas que siguen la mayoría de los seres humanos tienen su fundamento en la Biblia, específicamente en la historia literal del Génesis. La Biblia afirma ser la Palabra revelada de Dios (2 Timoteo 3:16; 2 Pedro 1:21) y que el Dios de la Biblia es la máxima autoridad y la base del conocimiento (Hebreos 6:13; Proverbios 1:7, 2:6; Colosenses 2:3). La Biblia nos dice que Dios es el Creador de todas las cosas y, por tanto, todo le pertenece a Él (Génesis 1:1; Salmo 24:1). Por esta razón, como Creador, Dios tiene el derecho de establecer estándares absolutos de comportamiento.

Fuera de la creación bíblica, la moralidad no tiene justificación. El filósofo cristiano Dr. Greg Bahnsen (1948-95) afirma: "¿Qué quiere decir el incrédulo [persona que rechaza al Dios de la Biblia] con 'bueno'?, ¿o según qué estándar determina el incrédulo que es 'bueno' (para que, en consecuencia, el 'mal' sea definido o identificado)? ¿Cuáles son las suposiciones en las que se basa el incrédulo para hacer cualquier juicio moral?"1 Aunque los incrédulos pueden clasificar las acciones como buenas o malas, no tienen una base definitiva para establecer lo qué es el bien y el mal.

De hecho, muchos evolucionistas reconocen claramente que la evolución no proporciona una base para la moralidad. William Provine, evolucionista y profesor de biología de la Universidad de Cornell, afirma al referirse a las implicaciones del darwinismo: "No existen fundamentos últimos para la ética, no existe un sentido último de la vida, y el libre albedrío no es más que un mito humano".2 Así pues, si la evolución es cierta, no puede existir un código moral universal al que deban adherirse todas las personas.

Y el premio Nobel Steven Weinberg, evolucionista y profesor de física en la Universidad de Texas, afirma: "Creo que parte de la misión histórica de la ciencia ha sido enseñarnos que no somos juguetes de una intervención sobrenatural, que podemos abrirnos camino en el universo y que tenemos que encontrar nuestro propio sentido de la moralidad".3 De nuevo, si la moralidad viene determinada por nuestro propio sentido, entonces no se puede justificar un código moral universal que todas las personas deban seguir.

Por qué el asesinato es incorrecto

El asesinato es un ejemplo evidente de comportamiento inmoral. Su fundamento se encuentra en Génesis 1:27, donde se declara que los seres humanos fueron creados a imagen de Dios y son diferentes de los animales. El asesinato se condena en Génesis 4, donde Dios castiga al primer homicida, Caín, por haber matado a su hermano Abel. La condena de Dios contra el asesinato se refuerza en los Diez Mandamientos (Éxodo 20:13). La muerte y el sufrimiento no formaban parte de la creación original de Dios, como se evidencia en Su mandato a Adán, Eva, y a los animales de comer sólo plantas (Génesis 1:29-30). Dios afirma en Génesis 1:31 que Su creación era "muy buena". Esta terminología carece de sentido si incluye la muerte y el sufrimiento.

Los evolucionistas podrían decir que las normas del bien y del mal pueden ser creadas sin la necesidad de Dios. Sin embargo, este pensamiento es arbitrario y conduce a conclusiones absurdas. Si cada uno puede crear su propia moralidad, entonces nadie puede juzgar la moralidad de los demás. Por ejemplo, Jeffrey Dahmer, Hitler, Mussolini y Stalin eligieron un código moral en el que el asesinato era perfectamente aceptable.

Esto puede parecernos perturbador, pero ¿cómo podríamos argumentar que está mal que otros asesinen si la moralidad está determinada por nuestro "propio sentido" y no existe un "fundamento último para la ética"?

La indignación moral simplemente no tiene sentido en un universo basado en la evolución. Bahnsen afirma: "Tal indignación requiere recurrir al carácter absoluto, inmutable y bueno de Dios para que tenga sentido filosófico".4

¿Las reglas de la mayoría o las reglas de Dios?

Algunos evolucionistas han afirmado que la moral es lo que la mayoría decide que sea. Esto traslada una opinión injustificada de una persona a un grupo de personas; es arbitrario y lleva a conclusiones absurdas. Bahnsen escribe:

Tal vez el incrédulo considere "bueno" aquello que recibe la aprobación pública. Sin embargo, basándose en ese criterio, la afirmación: "La gran mayoría de la comunidad aprobó de corazón y participó voluntariamente en la obra malvada", jamás tendría sentido. El hecho de que un gran número de personas sienta de cierta manera no convence (ni debería convencer racionalmente) a nadie de que ese sentimiento (sobre la bondad o maldad de algo) sea correcto.5

Hitler fue capaz de convencer a la mayoría de su pueblo de que sus acciones eran correctas, pero eso no significa que realmente lo fueran.

Sin el Dios bíblico y el Génesis literal, el bien y el mal se reducen a simples preferencias personales, de modo que afirmar "asesinar está mal" equivale a "el azul es mi color favorito". Ambas son opiniones personales y no proporcionan ninguna base para discutir con alguien que tenga una opinión diferente.

Pero la cuestión, lógicamente hablando, es cómo el incrédulo puede dar sentido a la idea de tomar el mal en serio, no simplemente como algo inconveniente, o desagradable, o contrario a sus deseos. ¿Qué filosofía de valores o moralidad puede ofrecer el incrédulo que haga que tenga sentido condenar alguna atrocidad como objetivamente mala? La indignación moral expresada por los incrédulos ante la maldad que ocurre en este mundo no se ajusta a las teorías de la ética que defienden los incrédulos, teorías que resultan ser arbitrarias o subjetivas o meramente utilitarias o relativistas en su carácter. Desde la cosmovisión del incrédulo, no hay ninguna buena razón para decir que algo es malo por naturaleza, sino sólo por elección personal o sentimiento.6

Así, cuando los evolucionistas hablan de moralidad como si fuera un estándar real, están siendo incoherentes con su propia cosmovisión.

Génesis no sólo justifica la existencia del código moral, sino que también explica la incapacidad de las personas para vivir plenamente de acuerdo con ese mismo código. La primera violación del código moral por parte de la humanidad fue la desobediencia de Adán y Eva a Dios al comer del Árbol del Conocimiento del Bien y del Mal (Génesis 2:17; 3:6). La Biblia enseña que la naturaleza rebelde (pecaminosa) es hereditaria; se transmite de padres a descendientes. Por lo tanto, todas las personas tienen en su naturaleza una tendencia a pecar (una inclinación a rebelarse contra Dios) porque son descendientes de Adán y Eva, quienes cometieron el primer pecado (Romanos 5:12; Gálatas 5:17). El pecado de Adán resultó en la maldición de todas las cosas y toda la creación ha estado sufriendo los efectos de esa maldición desde entonces (Romanos 8:22-23). Así pues, un Génesis literal puede explicar por qué las personas son inmorales en primer lugar, así como el origen de los "males en la naturaleza" que observamos en el mundo.

Una cosmovisión cristiana que considere el Génesis como historia literal es necesaria para comprender (1) por qué existe un código moral; (2) por qué todas las personas lo conocen; y (3) por qué nadie puede cumplirlo completamente. Esto proporciona una base racional, lógica y coherente para la moralidad que ha conducido a las leyes modernas que prohíben y castigan la inmoralidad.

La incoherencia de la cosmovisión evolucionista

Consideremos a los evolucionistas que se preocupan porque a los niños se les enseñe la creación. El conocido ateo Richard Dawkins, profesor de la Universidad de Oxford, afirma con respecto a la enseñanza de la creación en las escuelas: "La evolución está respaldada por montañas de pruebas científicas. A estos niños se les está engañando deliberada y descaradamente (sobre los orígenes de los seres vivos)".7

Es digno de reconocer que Dawkins se preocupa por el bienestar de los niños y que sólo se les enseñe la verdad. Pero, ¿tiene sentido tal preocupación si los niños son simplemente el resultado de procesos evolutivos aleatorios?

Dawkins argumenta que la creación no debería enseñarse porque cree que es falsa. Sin embargo, esto supone la conclusión desde el inicio, ya que la veracidad o falsedad de la creación es precisamente el punto en cuestión. Como creacionistas bíblicos, estamos convencidos de que la creación es verdadera y la evolución falsa. Pero lo verdaderamente absurdo de tales argumentos evolucionistas es que ¡son contrarios a la evolución! Es decir, en una cosmovisión evolucionista, ¿por qué está mal mentir, especialmente si con ello se obtiene una ventaja para la supervivencia?

Ahora bien, ciertamente en una cosmovisión cristiana está mal mentir, y el cristiano tiene una razón para ello. Dios ha indicado en Su Palabra que mentir es contrario a Su naturaleza (Números 23:19) y que la gente no debe involucrarse en ello (Éxodo 20:16). Pero aparte de la cosmovisión cristiana, ¿por qué debería la gente decir la verdad? De hecho, ¿por qué deberían hacer algo en absoluto? Palabras como "deber" y " obligación" sólo tienen sentido si existe una norma absoluta dictada por alguien que tiene autoridad sobre todos.

Si los seres humanos no son más que el resultado inevitable de las leyes de la física y la química que actúan a lo largo del tiempo, ¿Como podrían tener alguna capacidad genuina de elección? Si las decisiones de las personas no son más que el resultado determinista de reacciones electroquímicas en un cerebro -que a su vez es supuestamente el resultado irreflexivo de miles de millones de errores de copia aleatorios en nuestro ADN-, entonces, ¿qué sentido tendría hacer responsables a las personas de sus "decisiones"?

Al fin y al cabo, no intentamos castigar al planeta Venus por girar hacia atrás. Ni nos enfadamos con el bicarbonato por reaccionar con el vinagre. Es lo que ocurre necesariamente en el universo, dadas las leyes de la naturaleza. Entonces, ¿por qué se enfadaría un evolucionista por cualquier cosa que un ser humano haga a otro (como los creacionistas que supuestamente "mienten" a los niños), si todos no somos más que reacciones químicas complejas? Si no somos más que animales evolucionados, ¿por qué deberíamos atenernos a un código de conducta en este mundo de "perro come perro"? Al fin y al cabo, lo que un animal le hace a otro es moralmente irrelevante.

La cosmovisión evolucionista toma prestado de la cosmovisión cristiana

Cuando los evolucionistas intentan ser morales, están "tomando prestado" de la cosmovisión cristiana.

La cosmovisión cristiana no sólo explica la moralidad, sino también por qué los evolucionistas se comportan como lo hacen. Incluso aquellos que no tienen una base moral dentro de su propia cosmovisión profesada se aferran a un código moral; esto se debe a que en el fondo de su corazón realmente conocen al Dios de la creación, a pesar de que profesen lo contrario. La Escritura nos dice que todos conocen al Dios bíblico, pero que suprimen la verdad sobre Dios (Romanos 1:18-21).

¿Por qué alguien haría esto?

Tenemos una naturaleza pecaminosa heredada de Adán (Romanos 5:12) que se rebeló contra Dios en el Jardín del Edén. Juan 3:19 indica que la gente prefiere permanecer en la oscuridad espiritual a que sus malas acciones sean expuestas. Así como Adán trató de esconderse de la presencia de Dios (Génesis 3:8), sus descendientes hacen lo mismo. Pero la solución al pecado no es la supresión; es la confesión y el arrepentimiento (1 Juan 1:9). Cristo es fiel para perdonar a todo el que invoque su nombre (Romanos 10:13).

Casi todos creen que las personas deben comportarse de una determinada manera: que existe un código moral. Sin embargo, para que la moral tenga sentido, la Biblia y un Génesis literal deben ser verdaderos. Puesto que Dios creó a los seres humanos, Él determina lo que está bien y lo que está mal, y somos responsables ante Él de nuestras acciones.

Por lo tanto, debemos concluir que los evolucionistas son incoherentes (irracionales) cuando hablan del bien y del mal, ya que tales conceptos carecen de sentido dentro de la visión del mundo que profesan. Como tantas cosas que a menudo damos por sentadas, la existencia de la moralidad confirma que la creación bíblica es verdadera.

Resolviendo el debate racionalmente

Los evolucionistas y los creacionistas tienen una norma última diferente con la que evalúan e interpretan pruebas físicas como las estrellas, los fósiles y el ADN.

El creacionista bíblico toma la Biblia como norma última, un enfoque que la propia Biblia respalda (Proverbios 1:7; Hebreos 6:13). En cambio, el evolucionista adopta una filosofía competidora, como el naturalismo (la creencia de que las causas y leyes naturales pueden explicar todos los fenómenos) o el empirismo (la creencia de que la experiencia, especialmente de los sentidos, es la fuente de todo conocimiento).

¿Cómo puede entonces la gente decidir racionalmente qué norma última es la correcta, ya que cada campo interpreta todas las pruebas a la luz de su norma última?

En este artículo hemos empleado un "argumento trascendental", un enfoque que demuestra la verdad de una afirmación fundamental mostrando la imposibilidad de lo contrario. En efecto, mostramos la verdad de la cosmovisión de la creación bíblica demostrando que la alternativa es contraproducente. Las alternativas a la creación bíblica socavan la experiencia y el razonamiento humano, porque esas cosmovisiones no pueden explicar por sí mismas las cosas que damos por sentadas de forma coherente y justificada.

Hemos utilizado la moral como una ilustración particular del argumento trascendental (es decir, la moral sólo tiene sentido si la creación bíblica es verdadera). Pero también podríamos haber utilizado otras cosas que la gente da por sentadas, como las leyes de la lógica, la uniformidad y la ciencia, la fiabilidad de los sentidos y la memoria, la dignidad humana y la libertad. Esas verdades fundamentales sólo tienen sentido en una cosmovisión bíblica de la creación.

El filósofo y teólogo cristiano Cornelius Van Til (1895-1987) sostenía que el Dios de la creación bíblica es esencial para la racionalidad. Afirma: "Sostengo que la creencia en Dios no es simplemente tan razonable como cualquier otra creencia, o incluso un poco o infinitamente más probablemente verdadera que cualquier otra creencia; sostengo más bien que a menos que creas en Dios no puedes lógicamente creer en nada más".1

Referencia

  1. Van Til, Cornelius. "Por qué creo en Dios" Filadelfia: Comité de Educación Cristiana, Iglesia Presbiteriana Ortodoxa, s.f.

Referencias y Notas

  1. Bahnsen, Greg. (1996). Always Ready. Ed. Robert Booth, Covenant Media Press: Nacogdoches, Texas, p. 168.
  2. Darwinismo: ¿Ciencia o filosofía naturalista? Origins Research 16(1), 1994.
  3. Interview with Steven Weinberg (PBS). https://www.counterbalance.net/transcript/wein-frame.html.
  4. Bahnsen, Always Ready, p. 170.
  5. Ibid, p. 168.
  6. Ibid, pp. 169-170.
  7. Ekklesia, "Darwin ataca los planes creacionistas sobre teología y política desde una perspectiva cristiana", 29 de abril de 2003. http://www.ekklesia.co.uk/content/news_syndication/article_2003_04_29_dawkins.shtml.
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