La natividad de Cristo ¡desde
el principio!
por
Rubén Berra
Los Cristianos y el mundo entero debemos celebrar, no la Navidad,
sino la Natividad de Cristo
¡Todos los días!
Lo importante no es la fecha, sino la conmemoración de
un hecho trascendental: el nacimiento de Jesús Cristo,
el Salvador Ungido, que vino como Cordero de Gloria para perdón
de nuestros pecados, y para que todo aquél que crea en
Él, no se pierda más tenga vida eterna (Juan 3:16).
El Salmo 127 dice 'Herencia de Jehová son los hijos'.
Dios prometió desde Genesis 3:15 Su 'Herencia', la que
confirmó en Isaías 9:6 nombrándolo entre
otros hermosísimos títulos, 'Principe de Paz',
y realizándose miles de años después en
el nacimiento de Cristo Jesús relatado en los evangelios,
especialmente, en Mateo y Lucas.
Por otro lado, en Romanos 8:17 leemos que los hijos de Dios
somos '
herederos de Dios y coherederos con Cristo'. Pero,
¿herederos y coherederos de qué? Bueno, si Cristo
es llamado Príncipe, Su Padre es el Rey, y como tal,
tiene un reino descrito en Romanos 14:17 como Su reino de '
justicia,
paz y gozo en el Espíritu Santo...' Entonces, si Cristo
es Príncipe de Paz, y la herencia de Dios para nosotros,
por tanto nosotros hemos heredado también ese reino.
Este es un reino no para el futuro, sino es Su herencia para
¡ahora! Por tanto, en la Navidad se celebra la venida
de ese Reino a través de la Natividad del Hijo de Dios,
Príncipe de Paz. Recordemos que Él trajo la paz
al mundo a través de 'la paz del perdón' (1 Juan
1:9).
Dios quiere que gocemos Su reino (Prov. 10:22), pero debemos
confesar nuestro pecado (Prov. 28:13). Dice en 1 Juan 1:7, 'Y
si andamos en la luz porque Él está en la luz,
tenemos comunión unos con otros, y la sangre de Jesucristo
Su Hijo nos limpia de todo pecado'.
¿Por qué tuvo que humillarse? ¿Por qué
necesitaba limpiar nuestro pecado con Su sangre? ¡La respuesta
está 'desde el principio', en el libro de Génesis!
Podemos encontrar que Jesucristo es el Creador y por lo tanto
su primer milagro registrado en la Biblia es Génesis
1:1. La primera profecía sobre Jesucristo como hombre
la encontramos en Génesis 3:15.
Podemos apreciar, entonces, la importancia trascendental que
existe en aceptar el fundamento que nos da Génesis. Si
no hubiera habido un Adán literal, no era necesario tener
un postrer Adán literal. Si no hubo un pecado literal,
no tendría que haber un Salvador; Herencia de Dios, para
el perdón de nuestros pecados y el establecimiento de
Su reino.
|